Caso 151: homosexualidad o uranismo

Señor N., 41 años, soltero, desciende de un matrimonio entre parientes. Al parecer los padres eran psíquicamente normales, un hermano del padre estuvo en el manicomio. Según parece, los hermanos de N. son hipersexuales pero heterosexuales. Ya con 9 años N. se sentía sensualmente atraído por compañeros. Con 15 años empezó a practicar la masturbación mutua, más tarde también coitus inter femora.

Con 16 años empezó una relación amorosa con un joven. Su amor se desarrolló hacia su propio sexo de la misma manera en que lo encontraba retratado entre un hombre y una mujer en las novelas.

Solo le atraían los hombres jóvenes y bellos de entre 20 y 24 años aproximadamente. Sus sueños eróticos eran exclusivamente homosexuales. Se sentía en ellos en un papel femenino, y lo mismo en las relaciones con hombres.

Asegura haber tenido un alma más bien femenina desde la infancia. No se interesaba por los juegos de chicos, sino por la cocina y los trabajos femeninos. Más tarde tampoco le atraían los deportes masculinos, no le gustaba fumar ni beber. En su ajetreada vida ha tenido un episodio como cocinero en un país de ultramar en el que su desempeño fue totalmente satisfactorio. Perdió el puesto al iniciar una relación amorosa con el hijo del jefe.

Con 22 años se dio cuenta de que se movía por terrenos sexualmente anormales. Esto le intranquilizó, intentó modificar sus sentimientos obligándose a frecuentar los prostíbulos, pero solo sintió repungnacia con ello y no consiguió ni una sola erección. Un buen día cometió un intento de suicidio, desesperado ante su situación y por el descubrimiento de su vergüenza por parte de su familia. Una vez curado de sus heridas, se marchó a tierras extranjeras, se siguió sintiendo muy desdichado, enemigo de sí mismo y rechazado por su familia. Solo le quedaba la esperanza de que con los años su inclinación por los hombres le abandonara.

Solicitó ayuda contra su sentimiento sexual contrario por su “honor y tranquilidad”. Los caracteres sexuales secundarios físicos de este desdichado son perfectamente viriles. Genitales normales.

N. anda dándole vueltas a la idea de ingresar en un convento o hacerse castrar. Se le aconseja un tratamiento sugestivo.