Caso 42. Sadismo transitorio. N., estudiante. Acude a observación en diciembre de 1800. Practica el onanismo desde la primera juventud. Según sus informaciones se excitaba sexualmente viendo azotar a sus hermanos por su padre, más tarde a compañeros de clase por el profesor. Como espectador de tales actos siempre tenía sentimientos libidinosos. No es capaz de decir con exactitud cuándo sucedió esto por primera vez; con unos 6 años ya le pasaba. Tampoco sabe ya exactamente cuándo empezó con el onanismo; pero afirma con determinación que su deseo sexual se despertó viendo azotar a otros y que por ahí fue a dar inconscientemente en el onanismo. El paciente recuerda claramente que del cuarto al octavo año de edad le azotaban en podex con frecuencia, pero eso solamente le hizo sentir dolor y no lascivia.
Como no siempre tenía oportunidad de ver azotar a otros, se representaba en su fantasía cómo los azotaban. Eso excitaba su deseo y se masturbaba entonces. En la escuela, siempre que podía procuraba colocarse de forma que cuando azotaban a otros pudiera verlo. De vez en cuanto también sentía deseos de azotar él a otros. Con 12 años convenció a un compañero de que se dejara azotar por él. Experimentó así una intensa lascivia. Pero cuando el otro le azotó a él a su vez solamente sintió dolor.
El impulso de azotar a otros nunca fue demasiado intenso. El paciente obtenía mayor satisfacción dejando a su fantasía regodearse en escenas de flagelación. Nunca tuvo otros impulsos sádicos. Nunca impulso de ver sangre o similares.
Hasta los 15 años, su disfrute sexual consistía en onanismo tras las fantasías mencionadas.
A partir de entonces (clases de baile, trato con muchachas) desaparecieron las fantasías anteriores casi del todo y ya solo se veían acompañadas más débilmente de sentimientos libidinosos, con lo que el paciente se apartó de ellas por completo. En su lugar aparecieron fantasías de coito en forma natural, no sádica.
El paciente realizó el coito por primera vez por “motivos de salud”. Fue potente y quedó satisfecho con el acto. Procuró a partir de entonces abstenerse del onanismo, pero no lo consiguió a pesar de practicar el coito con frecuencia y obtener con él más placer que con el onanismo.
Deseaba apartarse del onanismo como algo indigno. No ha notado consecuencias nocivas a causa de este. Practica el coito una vez al mes, pero se masturba 1-2 veces todas las noches. Ahora es completamente normal en lo sexual, excepto por el onanismo. No hay rastro de neurastenia. Genitales normales.