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	<title>PSYCHOPATHIA SEXUALIS &#187; sadismo femenino</title>
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	<description>RICHARD VON KRAFFT-EBING</description>
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		<title>Caso 80: masoquismo, coprolagnia</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 08:13:30 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Masoquismo. Coprolagnia. Z., 52 años, de clase social elevada, padre tísico, familia supuestamente sin tara, desde siempre nervioso, hijo único, asegura haber sentido una extraña excitación ya desde los 7 años al ser espectador por casualidad de cómo las criadas de la casa se quitaban zapatos y medias para limpiar las habitaciones. En una ocasión le pidió a una de las muchachas que antes de ponerse a fregar le enseñara las suelas de los zapatos y hasta los dedos de los pies. Cuando empezó a ir a la escuela y a leer libros, se veía atraído por lecturas en las que se describían crueldades refinadas, torturas, sobre todo cuando se ejecutaban por orden de mujeres. Devoraba novelas sobre esclavitud, servidumbre, etc. y experimentaba tal excitación sexual con estas lecturas que empezó a masturbarse. Pero sobre todo le excitaba la idea de ser esclavo de alguna joven y hermosa dama de su entorno, tras un largo paseo con ella poder pedes lambere, praecipue plantus et spatia inter digitos. Se imaginaba a la dama en cuestión muy cruel, se representaba en su fantasía cómo esta se regodeaba en las torturas y flagelaciones que le imponía. Se masturbaba deleitándose en estas fantasías. Con 15 años se le ocurrió hacer que un caniche le lamiera los pies mientras se entregaba a estas fantasías. Un día observó cómo una hermosa criada de la casa dejaba que ese caniche le lamiera los dedos de los pies mientras leía. Esta visión produjo en Z. erección y eyaculación. Convenció entonces a la muchacha de que se dejara lamer los pies por el caniche a menudo en su presencia. Finalmente ocupó él el puesto del caniche, eyaculando cada vez que lo hacía. Entre los 15 y los 18 años estuvo interno, por lo que carecía de ocasión para tales prácticas. Se limitaba a excitarse cada par de semanas con la lectura de atrocidades cometidas por mujeres, imaginándose que a una de estas mujeres crueles tenía que digitos pedum sugere, con lo que lograba la eyaculación, acompañada de un intenso placer. Los genitales femeninos nunca presentaron el más mínimo interés para él, como tampoco se sentía atraído sexualmente por los hombres. Ya de adulto acudía a puellas y practicaba el coito con ellas, después de haberles practicado succio pedum. También hacía esto inter actum y hacía que la puella le contase con qué martirios le atormentaría hasta la muerte si no le dejaba los dedos de los pies bien limpios a base de lametazos. Z. asegura haber alcanzado su objetivo infinitas veces y que esta succio resultaba muy agradable para las personas implicadas. Los pies de damas educadas, oprimidos y deformados por zapatos estrechos, que llevaran varios días sin lavar, tenían para él un especial atractivo, pero solo le gustaba “la fina película natural que se forma con damas limpias y educadas”, también el desteñido de las medias. Los pies sudados, en cambio, solo le excitaban en su fantasía, pero en la realidad le repugnaban. También las “atroces torturas” existían para él solamente en la fantasía, como medio para excitarse; en la realidad le horrorizaban y nunca intentó ponerlas en práctica. Aun así desempeñaban un papel destacado en su fantasía y nunca dejaba de instruir a las mujeres con las que simpatizaba y con las que mantenía una relación masoquista sobre cómo debían escribirle cartas amenazadoras (que él les encargaba e inspiraba). Presentaré aquí el contenido de una de esas cartas, procedente de una colección que Z. puso a mi disposición, pues en ella se encierra la totalidad del pensamiento y sentimiento de este masoquista: “Lambitor sudoris pedum meorum!” “Me imagino con placer el momento en que me lamerá usted los dedos de los pies, sobre todo después de un largo paseo&#8230; próximamente recibirá un retrato de mi pie. Me embriagará como néctar el que usted lama el sudor de mis pies. Y si no quiere, le obligaré, le azotaré como al más bajo de mis esclavos. Tendrás que ver cómo alius favoritus sudorem pedum mihi lambit, mientras que tú gimoteas como un perro bajo los latigazos de los sirvientes. Te declararé libre como un pájaro; me producirá una cruel alegría verte sufrir, exhalando tu alma en medio de los más espantosos tormentos, lamiéndome los pies en plena agonía&#8230; Me desafía usted a ser cruel —bien, le aplastaré como a un gusano&#8230; Me pide una de mis medias. La llevaré más tiempo del que suelo, pero exijo que la bese, la lama y que ponga en remojo la parte del pie y se beba luego el agua. Si no hace todo lo que exige mi deseo, le castigaré con la fusta. Exijo obediencia incondicional. De lo contrario le haré azotar con látigos, le haré andar por una era con el suelo lleno de pinchos de hierro, o haré que le den de bastonazos y después le arrojaré a la jaula de los leones y me deleitaré contemplando cómo saborean su carne las fieras”.</p>
<p>A pesar de esta palabrería ridícula, encargada por él mismo, Z. tiene en gran estima esta carta como medio para el objetivo de satisfacer una sexualidad perversa. Según asegura, su abominación sexual, que considera una anomalía congénita, no le parece antinatural, aunque no le queda más remedio que admitir que despierta la repugnancia de las personas normales. Por lo demás es una persona honesta y de delicados sentimientos, pero sus reparos estéticos (por otra parte, pequeños) se ven superados con creces por el placer que obtiene al satisfacer sus perversos deseos.</p>
<p>Z. me dio acceso a su correspondencia con el representante literario del masoquismo: Sacher-Masoch.</p>
<p>Una de estas cartas, fechada en el año 1888, tiene como emblema la imagen de una mujer de generosas formas, con expresión masculina, medio cubierta con una piel y con una fusta en la mano, como si se estuviera preparando para azotar. Sacher-Masoch afirma que “la pasión de interpretar el papel de esclavo” está muy extendida, sobre todo entre alemanes y rusos. En la carta se cuenta la historia de un distinguido ruso a quien le gustaba que varias mujeres hermosas le ataran y azotaran. Un día encontró su ideal (sádico) personificado de tal manera en una hermosa joven francesa que se llevó a esta consigo a su país.</p>
<p>Según Sacher-Masoch, había una dama danesa que no le concedía a ningún hombre sus favores si antes no se dejaba tratar como su esclavo durante algún tiempo. Amantes coagere solebat, ut ei pedes et podicem lambeant. Hacía encadenar y azotar a sus amantes hasta que la obedecían lambendo pedes. Una vez dejó al esclavo atado a los postes de su cama con dosel y le hizo ser testigo de cómo le concedía a otro su más precioso favor. Después de que este los dejara, el esclavo amarrado fue azotado por las sirvientas hasta que accedió a lambere podicem dominae.</p>
<p>Si estas informaciones fueran verdaderas, lo que tampoco se puede creer sin más viniendo de un poeta del masoquismo, constituirían valiosos testimonios de sadismus feminarum. En cualquier caso, son ejemplos psicológicamente interesantes de la idiosincrasia de los pensamientos y sentimientos masoquistas (observación propia, Zentralblatt für die Krankheiten der Harn- und Sexualorgane IV. 7).</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 80" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-80-masoquismo-coprolagnia/">caso 80</a>] </p>
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		<title>Caso 49: sadismo femenino</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Sep 2009 14:23:43 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Caso 49. La señora H., procedente de H., 26 años, viene de una familia en la que, al parecer, no se dan enfermedades nerviosas o trastornos psíquicos; la paciente, en cambio, presenta signos de histeria y neurastenia. Aunque lleva 8 años casada y es madre de un hijo, la señora H. nunca ha sentido deseos de practicar el coito. De joven fue educada en costumbres muy estrictas, permaneció prácticamente hasta el matrimonio en un estado de ingenuo desconocimiento de los procesos sexuales. Menstrúa con regularidad desde los 15 años. No parece haber anomalías dignas de mención en los genitales. El coito no solo no le resulta placentero a la paciente sino que es para ella un acto verdaderamente desagradable; su repugnancia ante él no ha dejado de crecer. La paciente no puede entender cómo alguien puede referirse a semejante acto como el máximo placer del amor, que para ella es algo mucho más elevado, que nada tiene que ver con ese impulso. He de decir también que la paciente profesa un sincero amor hacia su marido. Siente también verdadero gozo besándole, aunque no es capaz de describir esto con mayor exactitud. Sin embargo, que los genitales puedan tener algo que ver con el amor es algo que no entiende. La señora H. es además una mujer decididamente sensata y femenina.<br />
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<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 49" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-49-sadismo-femenino/">caso 49</a>] </p>
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		<title>Caso 48: sadismo femenino</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jul 2009 23:19:45 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Caso 48. Un hombre casado se presentó con cicatrices de numerosos cortes en los brazos. Aclara lo siguiente sobre el origen de estas: si quiere aproximarse a su joven -y algo &#8220;nerviosa&#8221;- mujer, tiene que darse primero un corte en el brazo. Ella succiona a continuación la herida, tras lo cual se produce en ella [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Caso 48. Un hombre casado se presentó con cicatrices de numerosos cortes en los brazos. Aclara lo siguiente sobre el origen de estas: si quiere aproximarse a su joven -y algo &#8220;nerviosa&#8221;- mujer, tiene que darse primero un corte en el brazo. Ella succiona a continuación la herida, tras lo cual se produce en ella una potentísima excitación sexual.<br />
Este caso recuerda la leyenda de los vampiros, de difusión universal, cuya aparición quizá se explique por hechos sádicos.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/" target="_blank">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 48" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-48-sadismo-femenino/" target="_blank">caso 48</a>] </p>
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