Caso 111: fetichismo de ropa

C., 37 años, de familia con importantes taras, plagiocéfalo, de escasas dotes espirituales, se fijó con 15 años en un delantal que habían tendido a secar. Se envolvió en él y se masturbó detrás de un seto. A partir de entonces no podía dejar de repetir ese acto cada vez que veía un delantal. Si veía pasar a alguien con delantal, tenía que irse detrás, tanto si era mujer como si era hombre. Para librarle de sus innumerables robos de delantales le alistaron en la marina con 16 años. Allí no había delantales y, de momento por lo menos, hubo paz. Con 19 años volvió a casa y empezó de nuevo a robar delantales, con lo que se vio en serios problemas. Le encerraron varias veces e intentó librarse de su deseo mediante una estancia de varios años en un convento de trapistas. En cuanto lo abandonó, volvió a las andadas.

Con motivo de un nuevo robo se le sometió a una exploración por un médico forense y se le ingresó en un manicomio. Nunca robó nada aparte de delantales. Era para él un placer darle vueltas al recuerdo del primer delantal que robó. Sus sueños giraban alrededor de los delantales. Posteriormente utilizó estas imágenes recordadas para consumar el coito ocasionalmente o también para masturbarse (Charcot-Magnan, Arch. de Neurol., 1882, N.º 12).

En un caso análogo a esta serie de observaciones, Lombroso (Amori anomali precoci nei pazzi. Arch. di psich., 1883, p. 17) informa de que un niño con considerables taras hereditarias experimentaba ya con cuatro años erección e intensa excitación sexual con la visión de objetos blancos, concretamente, ropa. El tocarla y estrujarla le proporcionaba un placer libidinoso. Con 10 años empezó a masturbarse cuando veía ropa blanca y almidonada. Al parecer, estaba afectado de demencia moral y acabó ejecutado por asesinato.

[Psychopathia sexualis, caso 111: fetichismo de ropa]