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	<title>PSYCHOPATHIA SEXUALIS &#187; poluciones</title>
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	<description>RICHARD VON KRAFFT-EBING</description>
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		<title>Caso 158: androginia</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Oct 2011 16:03:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Androginia. Señor von H., 30 años, soltero, descendiente de madre neuropática. Al parecer, no ha habido en la familia del enfermo enfermedades nerviosas ni psíquicas y su único hermano es completamente normal tanto física como psíquicamente. El paciente, según manifiesta, tuvo un desarrollo físico tardío, por lo que realizó diversas estancias en balnearios marinos y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Androginia. Señor von H., 30 años, soltero, descendiente de madre neuropática. Al parecer, no ha habido en la familia del enfermo enfermedades nerviosas ni psíquicas y su único hermano es completamente normal tanto física como psíquicamente. El paciente, según manifiesta, tuvo un desarrollo físico tardío, por lo que realizó diversas estancias en balnearios marinos y sanatorios climáticos. Desde su infancia tuvo una constitución neuropática y, según testimonio de sus parientes, no era como los otros chicos. Enseguida empezó a llamar la atención su rechazo de las ocupaciones masculinas y su afición a los juegos femeninos. Huía de todos los juegos de chico, así como de la gimnasia, mientras que le atraían especialmente los juegos con muñecas y los trabajos femeninos. El paciente se desarrolló bien posteriormente, no sufrió enfermedades de consideración, pero espiritualmente su carácter siguió siendo anormal, siendo incapaz de tomarse la vida con seriedad y dando muestras de una orientación marcadamente femenina en sus gustos e ideas.</p>
<p>Con 17 años aparecieron las poluciones, que se multiplicaron hasta llegar a producirse también de día, lo que debilitó al enfermo y le acarreó numerosos trastornos nerviosos. Desarrolló síntomas de neurasthenia spinalis, que se mantuvieron hasta hace pocos años, pero se fueron suavizando al volverse las poluciones menos frecuentes. Niega haber practicado el onanismo, aunque este parece bastante probable. Sus pensamientos flojos, blandos, soñadores se fueron volviendo cada vez más llamativos a partir de la pubertad. Los intentos de encaminar al enfermo hacia una vida profesional resultaron inútiles. Sus funciones intelectuales, aunque no presentaban perturbaciones formales, no ganaban suficiente altura para encontrar motivos conductores efectivos en el establecimiento de un carácter independiente y de una visión elevada de la vida. Seguía siendo dependiente, un niño grande, y nada delataba con mayor claridad su constitución originariamente anormal que su absoluta incapacidad para administrar el dinero, junto con su propia confesión de que es incapaz de manejar el dinero de manera ordenada y sensata y que en cuanto tiene un poco se lo gasta en antigüedades, adornos personales y tonterías por el estilo.</p>
<p>Igual de poco apto que para una administración sensata del dinero resultó el paciente para el establecimiento de una existencia social o incluso para la mera comprensión de su importancia y valor.</p>
<p>No aprendía nada que mereciera la pena, dedicaba el tiempo a su arreglo personal y a veleidades artísticas, más concretamente a la pintura, para la cual mostró ciertas dotes, pero sin dar de sí tampoco lo más mínimo por falta de constancia. No era posible encaminarle hacia el trabajo intelectual, tan solo tenía cabeza para lo superficial, siempre andaba distraído y las cosas serias le aburrían al instante. Durante el resto de su vida se irían sucediendo indefectiblemente las trastadas con consecuencias indeseables, los viajes absurdos, el derroche de dinero, las deudas&#8230; y ni siquiera era capaz de ver estos errores notorios de su forma de vivir. En cuanto alguien intentaba que se valiera por sí mismo y que se diera cuenta de lo que le convenía, se volvía tozudo, intratable y no hacía nada a derechas.</p>
<p>Estos síntomas de una constitución psíquica originariamente anormal y deficiente van acompañados de notables signos de una sensibilidad sexual perversa de la que también se detectan indicios en el ámbito somático del paciente. El paciente se siente a sí mismo como mujer frente a los hombres y experimenta inclinación hacia las personas del mismo sexo, además de indiferencia, cuando no marcada aversión, hacia las del sexo femenino. Asegura haber mantenido relaciones sexuales con mujeres a los 22 años y haber consumado el coito con normalidad, pero en parte por la agudización de los trastornos neurasténicos que se producía siempre después del coito, en parte por miedo a contagios, pero sobre todo por falta de satisfacción, asegura haberse apartado pronto del sexo femenino. Tiene perfectamente clara la anormalidad de su situación sexual; es consciente de su inclinación hacia el sexo masculino, pero solamente reconoce avergonzado experimentar un delicioso sentimiento de amistad hacia ciertas personas masculinas, sin que esto vaya acompañado de un sentimiento sensual. No es que abomine del sexo femenino, podría incluso decidirse a casarse con una mujer que le atrajera por compartir sus sentimientos artísticos&#8230; siempre y cuando se le eximiera del débito conyugal, que le resultaría desagradable y cuyo cumplimiento le dejaría débil y agotado. El paciente niega haber mantenido relaciones sexuales con hombres, pero su rubor y su azoramiento y, sobre todo, un incidente en N., donde intentó hace poco mantener relaciones sexuales con jóvenes en un hotel con el consiguiente escándalo, delatan su mentira.</p>
<p>También la apariencia externa, la actitud, la constitución física, los gestos, las maneras y la forma de vestir resultan llamativos y recuerdan decididamente los modos y comportamientos femeninos. Si bien el paciente posee una estatura por encima de la media, el tórax y la pelvis presentan una constitución claramente femenina. Tiene abundante grasa corporal, la piel está cuidada, es suave, blanda. La impresión de mujer vestida de hombre se ve reforzada por el escaso vello facial, que además lleva afeitado, con la excepción de un pequeño bigote; a esto se le unen el contoneo en los andares, la timidez y amaneramiento de su persona, el afeminamiento de sus rasgos, la expresión neuropática de los ojos, como si flotaran, los restos de polvos y pintura por la cara, el dandismo de su ropa, con un sobretodo que se abulta en la parte superior como si tuviera pechos, el afeminado pañuelo con flecos que se pone al cuello y el pelo apartado de la frente, cepillado y alisado para que caiga sobre las sienes.</p>
<p>La exploración física pone de manifiesto la consitución claramente femenina del cuerpo. Si bien los genitales externos están bien desarrollados, el testículo derecho se halla retenido en el canal inguinal, la vellosidad del mons veneris es escasa y este presenta una inusitada acumulación de grasa, además de resultar prominente. La voz es aguda, carente de timbre masculino.</p>
<p>También las ocupaciones e ideas de von H. son decididamente femeninas. Tiene su boudoir, su tocador bien surtido, donde donde se pasa horas y horas perdiendo el tiempo con todos los artificios de belleza habidos y por haber; huye de la caza, de los ejercicios con armas y de otras ocupaciones masculinas por el estilo, dice de sí mismo ser un hombre de ingenio, goza hablando de sus pinturas y de sus experimentos poéticos; se interesa por trabajos femeninos como el bordado y los practica además, y afirma que su máxima felicidad consistiría en poder pasar la vida rodeado de un círculo de hombres y mujeres entendidos en arte y de delicado sentido estético cultivando la conversación, la música, la estética, etc. Su conversación gira preferentemente en torno a asuntos femeninos: modas, labores femeninas, cocina, cuestiones domésticas.</p>
<p>El paciente se encuentra bien nutrido aunque algo anémico. Es de constitución neuropática y presenta síntomas de neurastenia, que se ven reforzados por un estilo de vida inadecuado, exceso de tiempo en la cama, en el dormitorio, enervación&#8230;</p>
<p>Se queja de dolores y presión de cabeza pasajeros, así como de frecuentes estreñimientos; es asustadizo, se ve aquejado de cuando en cuando de fatiga, cansancio, dolores en las extremidades que se propagan siguiendo los nervios lumboabdominales, se siente cansado, agotado después de las poluciones y, regularmente, después de comer, tiene sensibilidad a la presión en proc. spinosi de la vértebra dorsal, así como al tacto de los nervios accesibles. Siente simpatías y antipatías caprichosas por determinadas personas, cuando se encuentra a gente que le resulta antipática, cae en un peculiar estado en el que se mezclan el miedo y la confusión. Sus poluciones, aunque ahora solo se presentan de tarde en tarde, son patológicas, en cuanto que se aparecen también por el día y en ausencia de toda excitación libidinosa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Informe</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>1. El señor von H. posee, según todo lo observado y referido una personalidad defectuosa y psíquicamente anormal, y esto es así desde su origen. Uno de los síntomas de esta constitución anormal psíquico-física es su sentimiento sexual contrario.</p>
<p>2. Para este estado, en tanto que congénito, no hay curación posible.</p>
<p>Presenta una organización defectuosa de los centros psíquicos superiores que le incapacita para llevar una vida independiente y lograr una colocación con la que asegurar su existencia. Su sentimiento sexual perverso le impide un funcionamiento sexual normal, con todas las consecuencias sociales de una anomalía de este tipo y con el peligro de una satisfacción de deseos perversos resultantes de su organización anormal, lo que, a su vez, hace temer conflictos sociales y jurídicos. La inquietud, no obstante, no ha de ser excesiva, dado que el (perverso) impulso sexual del enfermo es escaso.</p>
<p>3. El señor von H. no es irresponsable de sus acciones en el sentido legal del término y no resulta apto para el internamiento en un manicomio (ni lo necesita).</p>
<p>Puede —aunque es un niño grande e incapaz de manejarse por sí mismo— vivir en sociedad bajo la vigilancia y dirección de personas psíquicamente normales. Puede también hasta cierto punto respetar las leyes y normas de la sociedad civil y orientar su conducta de acuerdo con ellas, pero conviene destacar por lo que respecta a posibles aberraciones y conflictos sexuales con implicaciones penales que su sentimiento sexual tiene un carácter anormal como consecuencia de condiciones morbosas de índole orgánica y que, llegado el caso, esta circunstancia se habría de tomar también en consideración.</p>
<p>Dada su notoria incapacidad para llevar una vida independiente, no puede emanciparse de la autoridad paterna o de un tutor, pues de lo contrario causaría su propia ruina financiera.</p>
<p>4. El señor von H. también presenta afecciones físicas. Tiene síntomas de una ligera anemia y de neurasthenia spinalis.</p>
<p>Se presenta como imprescindible una reglamentación sensata de su vida, un tratamiento médico tonificante, a ser posible de tipo hidroterapéutico. La sospecha de un origen de sus males en la masturbación precoz es insoslayable y resulta plausible la presencia de una espermatorrea etiológica y terapéuticamente significativa. (Observación propia. Zeitschrift für Psychiatrie).</p>
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		<title>Caso 155: effeminatio</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Oct 2011 09:13:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[B., camarero, 42 años, soltero, me fue remitido por su médico de cabecera, del que estaba enamorado, como afectado por sentimiento sexual contrario. B. proporcionó de buen grado y de manera decente información sobre su vita anteacta y, sobre todo, sexualis, con satisfacción por recibir al fin una información autorizada sobre su situación sexual, que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>B., camarero, 42 años, soltero, me fue remitido por su médico de cabecera, del que estaba enamorado, como afectado por sentimiento sexual contrario. B. proporcionó de buen grado y de manera decente información sobre su vita anteacta y, sobre todo, sexualis, con satisfacción por recibir al fin una información autorizada sobre su situación sexual, que desde siempre le había parecido morbosa.</p>
<p>B. carece de datos sobre sus abuelos. El padre fue un hombre colérico y excitable, potator, y siempre tuvo un gran apetito sexual. Después de engendrar 24 hijos con la misma mujer, se divorció y todavía dejó embarazada tres veces a su ama de llaves. La madre era sana.</p>
<p>De los 24 hermanos solo quedan seis con vida, varios de ellos enfermos de los nervios, pero no sexualmente anormales, con excepción de una hermana que siempre ha tenido obsesión por los hombres.</p>
<p>B. asegura haber sido enfermizo desde la infancia. Su vida sexual se despertó ya con ocho años. Se masturbaba y tuvo la idea de penem aliorum puerorum in os arrigere, cosa que le producía un gran placer. Con 12 años empezó a enamorarse de hombres, sobre todo de los que se encontraban en la treintena y llevaban bigote. Ya entonces se encontraba muy desarrollado su apetito sexual y tenía erecciones y poluciones. Empezó a partir de entonces a masturbarse a diario pensando en algún hombre amado. Pero su mayor afán consistía en penem viri in os arrigere. Al hacer esto tenía eyaculaciones acompañadas del máximo placer. Hasta el momento, solo habrá experimentado este placer en una docena de ocasiones. Nunca ha sentido repugnancia ante el pene de los demás cuando se trataba de hombres que le resultaban simpáticos, al contrario. Nunca ha aceptado las proposiciones de sexo anal, que le resulta extremadamente repulsivo tanto en forma activa como pasiva. Durante los actos sexuales perversos siempre se ha visto a sí mismo en un papel femenino. Sus enamoramientos de hombres que le resultaban simpáticos eran desmedidos. Hubiera hecho cualquier cosa por sus amados. Temblaba de excitación y deseo solo con verlos.</p>
<p>Con 19 años los compañeros le inducían a menudo a acompañarlos al lupanar. Nunca disfrutó con el coito y solo experimentaba satisfacción en el momento de la eyaculación. Para lograr una erección con una mujer siempre tenía que imaginarse durante el acto a un hombre amado. Hubiera preferido que la mujer consintiera en immissio penis in os, pero esto nunca se le permitió. Practicaba el coito “faute de mieux”, llegando incluso a tener dos hijos. La segunda criatura, una niña de ocho años, empieza ya a practicar la masturbación y el onanismo mutuo, cosa que le aflige enormemente como padre. ¿No habría alguna manera de evitarlo?</p>
<p>El paciente asegura haberse sentido siempre en un papel femenino respecto de los hombres (lo que incluye las relaciones sexuales). Siempre ha pensado que su perversión sexual surgió porque su padre, cuando le estaba engendrando, quería engendrar una niña. Sus hermanos siempre se metían con él por sus maneras femeninas. Barrer y fregar siempre han sido ocupaciones que le han resultado agradables. Siempre le han alabado mucho su habilidad para ello y le han dicho que lo hacía mejor que muchas chicas. Siempre que podía se disfrazaba de chica. En carnaval se presentaba en los bailes disfrazado de mujer. El coqueteo en esas ocasiones se le daba de maravilla porque su naturaleza es femenina.</p>
<p>Nunca le ha apetecido demasiado fumar, beber y las ocupaciones y aficiones masculinas; en cambio, le encanta coser y de niño se ganó muchas reprimendas porque andaba siempre jugando con muñecas. En el circo o el teatro eran los hombres su objeto exclusivo de interés. A menudo era incapaz de resistir el impulso de andar merodeando por los urinarios para ver genitales masculinos.</p>
<p>Nunca ha encontrado gusto en los encantos femeninos. Solo lograba consumar el coito si pensaba en un hombre amado. Las poluciones nocturnas se desencadenaban siempre con situaciones oníricas lascivas que implicaban a hombres.</p>
<p>A pesar de sus amplios excesos sexuales, B. nunca ha sufrido neurasthenia sexualis y no presenta en absoluto síntomas de neurastenia.</p>
<p>En la exploración se revela delicado, con barba y bigote ralos que no le brotaron hasta los 28 años. Su exterior no presenta nada que dé muestras de una naturaleza femenina, con excepción de un cierto balanceo al andar. Afirma haber sufrido frecuentes burlas por sus andares femeninos. Su comportamiento es extremadamente decente. Los genitales son grandes, bien desarrollados, perfectamente normales, muy velludos, la pelvis es masculina. El cráneo es raquítico, ligeramente hidrocefálico, con parietales abombados. La región craneofacial es llamativamente pequeña. El sujeto afirma ser fácilmente irritable, de tendencia irascible.</p>
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		<title>Caso 154: effeminatio</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Sep 2011 08:04:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Señor C., 28 años, persona privada, desciende de un padre neuropático y una madre muy nerviosa. Un hermano de la madre padeció paranoia, otro de ellos presenta degeneración psíquica. Los tres hermanos pequeños de C. son perfectamente normales. C. está afectado de neuropatía, tiene un ligero tic convulsivo. Se ha sentido atraído por individuos masculinos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Señor C., 28 años, persona privada, desciende de un padre neuropático y una madre muy nerviosa. Un hermano de la madre padeció paranoia, otro de ellos presenta degeneración psíquica. Los tres hermanos pequeños de C. son perfectamente normales.</p>
<p>C. está afectado de neuropatía, tiene un ligero tic convulsivo. Se ha sentido atraído por individuos masculinos desde que es capaz de recordar. Al principio era solamente entusiasmo por compañeros de clase. Al llegar a la pubertad, empezó a enamorarse de profesores y huéspedes de la casa de sus padres; practicaba además masturbatio mutua con compañeros de colegio. Se sentía en un papel femenino. Sus sueños con poluciones giraban en torno a personas masculinas. C. tenía talento para la música, la poesía, empezó pronto a interesarse por el teatro. No estaba en modo alguno dotado para los campos científicos, en especial para las matemáticas, y le costó terminar el instituto.</p>
<p>Considera que en su alma es mujer, afirma haber jugado de niño exclusivamente con muñecas y haberse interesado después tan solo por historias femeninas, así como haber sentido aversión por los trabajos masculinos. Prefería la compañía de muchachas porque le resultaban simpáticas y compartían sus sentimientos, mientras que en compañía de hombres era tímido, retraído como una doncella. El tabaco y los licores le repugnaban. Hubiera preferido cocinar, hacer punto y bordar. Nunca fue libidinoso. Ya de adulto, raramente ha mantenido relaciones sexuales con hombres. Su ideal sería mantener tales relaciones situándose en un papel femenino. Siente horror ante el coitus cum muliere. Desde que leyó la Psychopathia sexualis, empezó a sentir terror de sí mismo, así como de alguna posible condena judicial, y logró abstenerse de las relaciones sexuales con hombres. Esta abstinencia le provocó poluciones masivas y neurastenia. Buscó por ello ayuda médica.</p>
<p>C. tiene barba poblada, no hay en él nada que se aparte del tipo viril quitando unos rasgos delicados y una piel llamativamente fina. Los genitales son normales excepto por la falta de descensus de un testículo. Su comportamiento en la calle, su manera de andar y su actitud no presentan nada de llamativo, a pesar de lo cual sufre la fobia de que la gente percibe su constitución sexual anormal. Es por ello retraído. Cuando se habla de indelicadezas se ruboriza como una muchacha. En cierta ocasión en que alguien habló del sentimiento sexual contrario, cayó desmayado. Cuando oye música le entran sudores. Cuando se le trata más de cerca, presenta un alma femenina, una timidez de muchacha y se muestra dependiente. El nerviosismo, el tic convulsivo y las múltiples afecciones neurasténicas delatan a una persona con una probable propensión constitucional a la neuropatía.</p>
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		<title>Caso 142: hermafroditismo psíquico</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Aug 2011 16:19:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hermafroditismo psíquico. La sensibilidad heterosexual pronto queda atrofiada por la masturbación, aunque esporádicamente resulta intensa. Sensibilidad homosexual perversa ab origine (excitación sensual con botas de caballero). El señor X., de 28 años, acude a mí en septiembre de 1887 en un estado de ánimo desesperado con el fin de consultarme acerca de cierta perversión de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hermafroditismo psíquico. La sensibilidad heterosexual pronto queda atrofiada por la masturbación, aunque esporádicamente resulta intensa. Sensibilidad homosexual perversa ab origine (excitación sensual con botas de caballero).</p>
<p>El señor X., de 28 años, acude a mí en septiembre de 1887 en un estado de ánimo desesperado con el fin de consultarme acerca de cierta perversión de su vita sexualis que le hace la vida prácticamente insoportable y que en repetidas ocasiones le ha llevado al borde del suicidio.</p>
<p>El paciente procede de una familia en la que son frecuentes las neurosis y psicosis. En la familia paterna se llevaban practicando matrimonios entre primos desde hacía tres generaciones. Al parecer el padre es una persona sana y ha tenido un matrimonio armonioso. No obstante, al hijo le llama la atención la predilección de su padre por las criadas guapas. La rama materna es presentada como una familia de gente rara. El abuelo y el bisabuelo maternos murieron melancólicos, la hermana de la madre estaba loca. Una hija del hermano del abuelo era histérica y ninfómana. De los 12 hermanos de la madre, solo tres se casaron. De estos, un hermano era de sexualidad contraria y padecía constantes enfermedades nerviosas a consecuencia de excesos en la masturbación. Al parecer, la madre del paciente era mojigata, psíquicamente limitada, nerviosa, irritable, con tendencia a la melancolía. Murió cuando el paciente tenía 14 años.</p>
<p>El paciente tiene dos hermanos: un hermano neuropático, que sufre frecuentemente de abatimiento melancólico y que aunque es adulto nunca ha dado muestras de movimientos sexuales y una hermana, belleza reconocida, que es literalmente objeto de veneración en el mundo masculino.</p>
<p>Esta dama está casada pero sin hijos, según parece por impotencia del marido. Siempre se mostró fría frente a los homenajes que le rendían los hombres, pero es una apasionada de la belleza femenina y se enamora locamente de algunas de sus amigas.</p>
<p>El paciente comunica a propósito de su propia personalidad que ya con cuatro años soñaba con palafreneros jóvenes y hermosos con botas relucientes. Asegura que tampoco al hacerse mayor empezó a soñar con mujeres. Sus poluciones nocturnas venían provocadas indefectiblemente por “sueños de botas”.</p>
<p>Ya a partir del cuarto año de edad empezó a sentir una singular inclinación hacia los hombres o, mejor dicho, los lacayos con botas relucientes. Al principio le resultaban simplemente simpáticos, pero según se iba desarrollando su vida sexual, su visión le iba provocando fuertes erecciones y una excitación libidinosa. Unas botas brillantes y relucientes solo le excitaban cuando las llevaba un sirviente. Ese mismo objeto pero en una persona de su misma posición social le dejaba indiferente.</p>
<p>No se asociaba a estas situaciones un impulso sexual del tipo del amor entre hombres. La mera idea de tal posibilidad le resultaba ya de por sí repugnante. Pero sí que se daban fantasías de tono libidinoso consistentes en ser criado de su criado, poder quitarle las botas en su condición de tal, pero sobre todo que le dieran patadas con ellas o que le dejaran limpiarlas. El orgullo del aristócrata se rebelaba contra semejantes pensamientos. Estas ideas de botas le resultaban extremadamente repugnantes y penosas.</p>
<p>El sentimiento sexual se desarrolló pronto y con fuerza. Al principio se manifestó en forma de delectación en pensamientos libidinosos relacionados con botas y, a partir de la pubertad, en poluciones acompañadas de sueños análogos.</p>
<p>Por lo demás, el desarrollo físico y espiritual se fue completando sin perturbaciones. El paciente tenía grandes dotes, aprendía con facilidad, terminó con éxito sus estudios, se hizo oficial, y se convirtió gracias a su presencia distinguida y perfectamente viril, así como a su elevada posición, en una personalidad popular en sociedad.</p>
<p>Él se describe a sí mismo como una persona bondadosa, tranquila, con fuerza de voluntad pero superficial. Asegura ser un apasionado cazador y jinete y no haber tenido nunca afición por las ocupaciones femeninas. En compañía de damas siempre se ha sentido cohibido; en los bailes siempre se ha aburrido. Nunca ha sentido interés por una dama de la alta sociedad. De las mujeres solo le han interesado las campesinas rollizas como las que hacen de modelo para los pintores en Roma. Pero tampoco ha sentido nunca una verdadera excitación sensual por estas representantes del sexo femenino. En el teatro o en el circo solo ha sentido interés por los actores masculinos. Pero tampoco estos han despertado en él una sensibilidad sensual. Lo único que le excita de un hombre son las botas, y solamente si el portador pertenece a la servidumbre y es guapo. Los hombres de su misma posición le resultan perfectamente indiferentes por muy bonitas que sean las botas que calcen.</p>
<p>Por lo que respecta a sus inclinaciones sexuales, el paciente sigue sin tener claro si siente más simpatía por el sexo opuesto o por el propio.</p>
<p>En su opinión, al principio tenía más bien sensibilidad para las mujeres, pero en cualquier caso esta simpatía era más bien débil. Asegura decididamente que no le resulta simpático en modo alguno adspectus viri nudi y que el de los genitales masculinos sencillamente le repele. No era este precisamente el caso con las mujeres, pero ni siquiera el más bello corpus femininum es capaz de excitarle. Siendo un oficial joven a veces se veía obligado a ir con sus compañeros a los prostíbulos. No era demasiado difícil convencerle porque esperaba con ello desembarazarse de sus incómodas fantasías de botas. Era impotente hasta que recurría a sus fantasías de botas. El acto de la cohabitación transcurría entonces con total normalidad, aunque sin sentimiento libidinoso. El paciente nunca ha experimentado el impulso de mantener relaciones con mujeres, siempre ha sido necesaria una ocasión o inducción externa. Cuando quedaba abandonado a sí mismo, su vita sexualis consistía en fantasías de botas y en los correspondientes sueños y poluciones. Como esto iba acompañado de manera cada vez más intensa del impulso de besarles las botas a sus criados, calzarlos, etc., el paciente decidió poner todos los medios para librarse de este repugnante impulso que tanto lastimaba su amor propio. Tenía por aquel entonces 20 años y se encontraba en París; se acordó entonces de una bellísima campesina de su lejana patria. Concibió la esperanza de librarse con ayuda de ella de su perversa orientación sexual, se puso inmediatamente en camino hacia casa y solicitó los favores de la muchacha. Asegura que en aquel momento se enamoró profundamente de aquella persona, que ya la visión, el tacto de su ropa le excitaban y que en cierta ocasión en que ella le dio un beso sufrió una fuerte erección. El paciente tardó un año y medio en alcanzar el objetivo de sus deseos con esta persona.</p>
<p>Era muy potente, pero tardaba en eyacular (entre 10 y 20 minutos) y nunca experimentó un sentimiento libidinoso durante el acto.</p>
<p>Tras aproximadamente un año y medio de trato sexual con esta joven, su amor por ella se enfrió, pues no lo encontró tan “hermoso y puro” como deseaba. A partir de ese momento tuvo que volver a echar mano de sus fantasías de botas, que habían pasado a un estado latente, para seguir siendo potente en sus relaciones con esta muchacha. Estas se presentaron de manera espontánea en la misma medida en que su potencia iba disminuyendo. Posteriormente, el paciente practicó el coito también con otras mujeres. De vez en cuando, dependiendo de si la mujer le resultaba simpática, este se desarrollaba sin intromisión de las fantasías de botas.</p>
<p>En cierta ocasión le aconteció incluso al paciente el cometer un estupro. Curiosamente esta fue la única vez en que tuvo durante el acto (forzado) un sentimiento libidinoso. Inmediatamente después del hecho sintió repugnancia. Cuando una hora después del estupro volvió a practicar el coito con la misma mujer, esta vez con su consentimiento, ya no tenía sentimiento libidinoso. Según iba disminuyendo su potencia, es decir, a medida que esta solo se lograba mantener mediante las fantasías de botas, también iba decayendo la libido hacia el otro sexo. Resulta revelador de la escasa libido y débil predisposición del paciente hacia la mujer el hecho de que fuera a dar en la masturbación mientras todavía mantenía relaciones sexuales con la campesina. Tuvo conocimiento de esta práctica por medio de las “Confesiones” de Rousseau, obra que fue a parar en sus manos por casualidad. Las fantasías de botas comenzaron a asociarse inmediatamente con los impulsos correspondientes. Experimentaba entonces potentes erecciones, se masturbaba, tenía un vivo sentimiento libidinoso al eyacular que no se presentaba en el coito y al principio se sentía con la masturbación más despejado y animado espiritualmente.</p>
<p>Con el tiempo, no obstante, se presentaron los síntomas de una neurastenia primero sexual y después general con irritación espinal. Se abstuvo entonces transitoriamente de la masturbación y acudió a su antigua amada. Pero esta le resultaba ya perfectamente indiferente y como ya al final ni siquiera con ayuda de escenas de botas lograba triunfar, se apartó de esta mujer y cayó nuevamente en la masturbación, con la que se sentía protegido del impulso de besarles, limpiarles, etc. las botas a los criados. Su posición sexual le resultaba, no obstante, penosa. Ocasionalmente volvió a intentar el coito e incluso tenía éxito en cuanto se imaginaba unas botas relucientes. Tras abstenerse de la masturbación durante un prolongado periodo, logró también consumar el coito de vez en cuando sin ayudas artificiales.</p>
<p>El paciente se describe a sí mismo como dotado de un gran apetito sexual. Cuando lleva tiempo sin eyacular, se congestiona, experimenta una intensa excitación psíquica y le asaltan las repugnantes imágenes de botas, de manera que no le queda más remedio que practicar el coito o, mejor todavía, masturbarse.</p>
<p>Desde hace un año, su situación moral se ha complicado de manera penosa porque, siendo el último de una rica y distinguida estirpe y por deseos imperiosos de su padre, tiene que casarse de una vez por todas. La novia que se le tiene destinada es de extraordinaria belleza y le resulta extremadamente simpática espiritualmente. Pero como mujer le resulta indiferente como cualquier otra mujer. Le satisface estéticamente como una “obra de arte” cualquiera. Ella aparece a sus ojos como un ser ideal. Adorarla platónicamente constituiría para él un tipo de dicha que merecería la pena perseguir, pero poseerla como mujer le resulta una idea penosa. Sabe de antemano que solo podría ser potente con ella recurriendo a fantasías de botas. Sin embargo, echar mano de tales medios entra en oposición con la elevada estima en que tiene a esta dama, sus sentimientos morales y estéticos hacia ella. Si la mancillara pensando en botas, ella perdería ante los ojos de él su valor estético y entonces él se volvería impotente y ella le resultaría repugnante. El paciente considera su situación desesperada y confiesa haber andado últimamente al borde del suicidio.</p>
<p>Es un hombre muy inteligente con un aspecto perfectamente masculino, barba poblada, voz grave, genitales normales. El ojo tiene una expresión neuropática. No hay signos de degeneración. Síntomas de neurastenia espinal. Se logra tranquilizar al paciente e inspirarle confianza en el futuro.</p>
<p>Los consejos médicos consistieron en remedios para combatir la neurastenia, la prohibición de seguir masturbándose, así como de seguir entregándose a las fantasías de botas; perspectiva de que al eliminar la neurastenia la cohabitación sin ideas de botas será posible y el paciente con el tiempo estará en condiciones morales y físicas de casarse.</p>
<p>A finales de octubre de 1888 el paciente me escribió para contarme que venía resistiéndose desde entonces a la masturbación y a las fantasías de botas con todas sus fuerzas. Ya solo había vuelto a tener un único sueño de botas y prácticamente no había tenido poluciones. Se encontraba libre de impulsos homosexuales, pero, a pesar de una excitación sexual que a menudo era importante, seguía sin experimentar libido alguna hacia las mujeres. En esta fatal situación, las circunstancias le obligaban ahora a casarse dentro de tres meses.</p>
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		<title>Caso 141: hermafroditismo psíquico</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Aug 2011 18:25:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Señor K., 30 años, procede de una familia en la que se han dado varios casos de demencia por parte materna. Ambos padres son neuropáticos, irritables, se alteran con facilidad y no hay buena relación en el matrimonio. Desde la infancia, K. solo ha sentido simpatía por los hombres y más concretamente por gentes de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Señor K., 30 años, procede de una familia en la que se han dado varios casos de demencia por parte materna.</p>
<p>Ambos padres son neuropáticos, irritables, se alteran con facilidad y no hay buena relación en el matrimonio.</p>
<p>Desde la infancia, K. solo ha sentido simpatía por los hombres y más concretamente por gentes de la servidumbre.</p>
<p>Las poluciones aparecieron ya con 14 años. Pronto se vieron acompañadas de sueños homosexuales. Desde siempre le ha excitado sexualmente en gran medida el leer sobre combates con animales y otros tormentos infligidos a estos.</p>
<p>Con 15 años se dio a la automasturbación sin ser inducido a ello. Con 21 años inició las relaciones homosexuales con hombres (únicamente masturbación mutua). Repetidos chantajes. De vez en cuando, onanismo psíquico durante el cual pensaba únicamente en hombres.</p>
<p>Su inclinación por las mujeres fue siempre muy escasa. Cuando se le impuso casarse antes de terminar el año, no fue capaz de dar el paso.</p>
<p>Hasta ahora nunca ha intentado coitus cum muliere, en parte por desconfianza en su propia potencia y en parte por miedo a contagios.</p>
<p>Presenta desde hace años un elevado grado de neurastenia que le lleva incluso a incapacidad psíquica transitoria. Es una persona floja, sin energía, pero perfectamente viril en su apariencia y constitución. Genitales normales.</p>
<p>Consejo: tratar la neurastenia, luchar enérgicamente contra los deseos homosexuales, relaciones con damas, eventualmente, coitus condomatus. Matrimonio a la mayor brevedad posible, a lo cual está obligado K. por motivo de su posición.</p>
<p>A los cuatro meses K. me visita de nuevo. Ha seguido todos los consejos médicos, ha practicado el coito con éxito, sueña desde entonces con la mujer, le repugnan ahora los hombres de extracción inferior, aunque no es insensible hacia el propio sexo en general y todavía tiene que luchar contra sus impulsos homosexuales, sobre todo cuando sopla el siroco y, consecuentemente, se exacerba la neurastenia.</p>
<p>Tiene intención de casarse pronto, está satisfecho con la transformación de su vita sexualis y está lleno de confianza en un futuro feliz.</p>
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		<title>Caso 139: hermafroditismo psíquico</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Aug 2011 22:30:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[coxitis]]></category>
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		<description><![CDATA[Señor Z., 36 años, particular, me consulta por una anomalía de su sentimiento sexual que le hace cuestionarse un matrimonio previsto. El paciente desciende de un padre neuropático que sufre de sobresaltos nocturnos. El padre del padre también fue neuropático; el hermano del padre, idiota. La madre del paciente y la familia de esta eran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Señor Z., 36 años, particular, me consulta por una anomalía de su sentimiento sexual que le hace cuestionarse un matrimonio previsto. El paciente desciende de un padre neuropático que sufre de sobresaltos nocturnos. El padre del padre también fue neuropático; el hermano del padre, idiota. La madre del paciente y la familia de esta eran sanos y psíquicamente normales.</p>
<p>De tres hermanas y un hermano, el último sufre “moral insanity”. Dos hermanas están sanas y viven felizmente casadas.</p>
<p>El paciente fue un niño débil, nervioso, padecía sobresaltos nocturnos como su padre, pero nunca tuvo enfermedades graves, a excepción de una coxitis de resultas de la cual cojea. Sus impulsos sexuales tuvieron un temprano despertar. Con 8 años, sin haber sido inducido a ello, empezó a masturbarse. A partir de los 14 años empezó a eyacular esperma. Estaba bien dotado psíquicamente, se interesaba también por el arte y la literatura. Siempre fue de musculatura débil y nunca aficionado a juegos de chicos y más tarde tampoco a las ocupaciones masculinas. Tenía un cierto interés por la ropa de mujer y por los adornos y ocupaciones de estas. Ya desde la pubertad el paciente empezó a notar una inclinación por las personas masculinas que le resultaba inexplicable. Le resultaban especialmente simpáticos los muchachos de las clases populares ínfimas. Le atraían especialmente los soldados de caballería. Impetu libidinoso saepe affectus est ad tales homines aversos se premere. Quodsi in turba populi, si occasio fuerit bene successit, voluptate erat perfusus; ab vigesimo secundo anno interdum talibus occasionibus semen eiaculavit. Ab hoc tempore idem factum est si quis, qui ipsi placuit, manum ad femora posuerat. Ab hinc metuit ne viris manum adferret. Maxime periculosos sibi homines plebeios fuscis et adstrictis bracis indutos esse putat. Summum gaudium ei esset si viros tales amplecti et ad se trahere sibi concessum esset; sed patriae mores hoc fieri vetant. Paederastia ei displacet: magnam voluptatem genitalium virorum adspectus ei affert. Virorum occurrentium genitalia adspici semper coactus est. En el teatro, el circo, etc. solamente le interesan los actores masculinos. El paciente afirma no haber sentido nunca inclinación hacia las damas. No las rehúye, baila incluso con ellas, pero no experimenta con ello el más mínimo movimiento sensual.</p>
<p>Ya con 28 años el paciente se vuelve neurasténico, probablemente a consecuencia de sus excesos masturbatorios.</p>
<p>A partir de aquí se suceden las poluciones nocturnas, que le debilitan considerablemente. Raramente sueña con hombres durante estas poluciones y nunca con mujeres. En una única ocasión el desencadenante fue un sueño lascivo (en el que mantenía relaciones anales). Por lo demás, soñaba en tales ocasiones con escenas de muerte, agresiones por parte de perros y similares. El paciente sufría durante todo este tiempo una extremada libido sexualis. A menudo le acometían pensamientos libidinosos como deleitarse en la muerte de animales en el matadero o hacerse azotar por muchachos. No obstante, resistió a estos deseos y al impulso de ponerse uniformes militares.</p>
<p>Para librarse de la masturbación y satisfacer su libido nimia, decidió acudir a un lupanar. Llevó a la práctica su primer intento de satisfacerse sexualmente con una mujer con 21 años, después de consumir una cantidad considerable de vino. La belleza del cuerpo femenino y la desnudez femenina en general le resultaban más bien indiferentes. Aun así logró consumar el coito y disfrutar con él, y a partir de entonces frecuentó el prostíbulo por “motivos de salud”.</p>
<p>A partir de entonces también empezó a encontrar gran placer en escuchar a hombres que le contaban sus relaciones sexuales con personas del otro sexo.</p>
<p>También en el lupanar acudían a él frecuentemente ideas flagelatorias, aunque no necesitaba concentrarse en tales imágenes para ser potente. Veía las relaciones sexuales en el lupanar tan solo como una escapatoria ante el impulso a la masturbación y a los hombres, como una especie de válvula de seguridad para evitar ponerse en evidencia ante un hombre simpático.</p>
<p>Al paciente le gustaría ahora casarse, pero teme que no podrá sentir amor por una dama decente y que, consecuentemente, tampoco será potente con ella. De ahí sus dudas y la necesidad de consultar con un médico.</p>
<p>El paciente es una persona muy inteligente con un aspecto totalmente masculino. Tampoco su ropa o su actitud resultan llamativas. Su forma de andar, su voz son perfectamente masculinos, como lo es su esqueleto, sobre todo la pelvis. El desarrollo de los genitales es absolutamente normal. Estos y la cara están cubiertos por gran cantidad de vello. Entre su familia y conocidos nadie imagina siquiera sus anomalías sexuales. Asegura que en sus fantasías sexuales de índole contraria nunca se ha sentido respecto al hombre en el papel de una mujer. El paciente lleva varios años prácticamente libre de trastornos neurasténicos.</p>
<p>No se siente capaz de responder a la pregunta de si considera congénita su sexualidad contraria. Parece que ya ab origine la inclinación hacia la mujer era débil, siendo más acentuada hacia el hombre, y que aquella se debilitó aún más, sin llegar a desaparecer del todo, como consecuencia de un inicio muy temprano de la masturbación, lo que favoreció el sentimiento sexual contrario. Al cesar la masturbación, mejoró algo la sensibilidad hacia lo femenino, aunque solo en sus aspectos más groseramente sensuales.</p>
<p>El paciente explica que tiene necesidad de casarse por motivos familiares y profesionales, por lo que esta delicada cuestión resultaba ineludible.</p>
<p>Dado que el paciente se limitó, afortunadamente, a plantear la cuestión de su potencia como marido, la respuesta que se le dio fue que él es potente de por sí y que probablemente lo será también en las relaciones conyugales con una mujer de su elección, siempre que como mínimo sienta una simpatía espiritual por ella.</p>
<p>Por otra parte, siempre puede aumentar su potencia ayudándose adecuadamente de su fantasía.</p>
<p>Lo principal es fortalecer una inclinación sexual por el otro sexo que actualmente se encuentra atrofiada, pero no ausente por completo. Esto puede lograrse manteniéndose alejado de todos los sentimientos e impulsos homosexuales y reprimiéndolos, eventualmente con ayuda de influjos inhibitorios artificiales mediante sugestión hipnótica (sugestión negativa de los sentimientos homosexuales), así como procurando estimular y reforzar los sentimientos e impulsos sexuales normales absteniéndose absolutamente de continuar con la masturbación y eliminando los restos de constitución neurasténica del sistema nervioso mediante hidroterapia y, llegado el caso, faradización general.</p>
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		<title>Caso 137: eviratio y transformatio sexus paranoica</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jul 2011 20:08:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Franz St., 33 años, maestro de escuela, soltero, probablemente de familia con taras, desde siempre neuropático, emocional, asustadizo, con intolerancia al alcohol, empezó a masturbarse con 18 años, con 30 se presentaron síntomas de neurasthenia sexualis (poluciones seguidas de abatimiento que con el tiempo empezaron a presentarse también durante el día, dolores en la zona [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Franz St., 33 años, maestro de escuela, soltero, probablemente de familia con taras, desde siempre neuropático, emocional, asustadizo, con intolerancia al alcohol, empezó a masturbarse con 18 años, con 30 se presentaron síntomas de neurasthenia sexualis (poluciones seguidas de abatimiento que con el tiempo empezaron a presentarse también durante el día, dolores en la zona del plexus sacralis, etc.). A eso se le fueron sumando progresivamente irritación espinal, presión en la cabeza, cerebrastenia. Desde principios de 1885 el paciente venía absteniéndose del coito, con el que ya no experimentaba sentimiento libidinoso. Se masturbaba con frecuencia.</p>
<p>En 1888 empezó a tener delirio de observación. Notaba que la gente le evitaba, que tenía una transpiración dañina, que apestaba (alucinaciones olfativas) y con esto se explicaba el cambio en el comportamiento de la gente, incluidos sus estornudos, toses, etc.</p>
<p>Empezó a percibir olor a muerto, a orina vieja. Interpretaba que la causa de su mal olor eran poluciones que se producían hacia dentro. Las identificaba en una sensación que tenía como si le corriera un líquido desde la sínfisis hacia el pecho.</p>
<p>El paciente pronto abandonó la clínica.</p>
<p>En 1889 fue ingresado nuevamente en avanzado estadio de paranoia masturbatoria persecutoria (manía persecutoria física).</p>
<p>A principios de mayo de 1889 el paciente empieza a llamar la atención porque reacciona de manera airada cuando le llaman “señor”.</p>
<p>Protesta porque dice ser una mujer. Se lo dicen unas voces. Nota que le salen pechos. La semana pasada le estuvieron toqueteando de manera lasciva. Oía decir que era una puta. Últimamente, sueños de coito. Soñaba que practicaban el coito con él como si fuera una mujer. Siente la immissio penis y tiene durante el acto onírico sensación de eyaculación.</p>
<p>Cráneo escarpado, huesos de la cara alargados y finos, prominentes tubera parietalia. Genitales normalmente desarrollados.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/" target="_blank">Psychopathia sexualis</a>, <a title="Caso 137: eviratio y transformatio sexus paranoica" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-137-eviratio-y-transformatio-sexus-paranoica/">Caso 137: eviratio y transformatio sexus paranoica</a>] </p>
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		<title>Caso 136: metamorphosis sexualis paranoica</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Jul 2011 20:05:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[K., 36 años, soltero, sirviente, ingresa en la clínica el 26 de febrero de 1889, es un caso típico de paranoia persecutoria con alucinaciones olfativas, sensaciones, etc. sobrevenida como consecuencia de una neurastenia sexualis. Procede de familia con taras. Varios hermanos fueron psicopáticos. El paciente tiene cráneo hidrocefálico, montado en la zona de la fontanela [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>K., 36 años, soltero, sirviente, ingresa en la clínica el 26 de febrero de 1889, es un caso típico de paranoia persecutoria con alucinaciones olfativas, sensaciones, etc. sobrevenida como consecuencia de una neurastenia sexualis.</p>
<p>Procede de familia con taras. Varios hermanos fueron psicopáticos. El paciente tiene cráneo hidrocefálico, montado en la zona de la fontanela derecha, ojo neuropático. Desde siempre con un gran apetito sexual, con 19 años se dio a la masturbación, practicó el coito con 23 años, concibió tres hijos fuera del matrimonio, se abstuvo de seguir manteniendo relaciones sexuales por miedo a engendrar más y por la falta de medios para mantenerlos. Llevaba muy mal la abstinencia, renunció también a la masturbación, tuvo poluciones masivas, empezó a sufrir neurastenia sexual hace un año y medio, tenía también pollutiones diurnae, lo que le dejó en un estado de agotamiento y malestar, el proceso desembocó en una neurastenia general, enfermando de paranoia.</p>
<p>Hace un año empezó a sufrir sensaciones parestésicas, como si en lugar de los genitales tuviese un gran ovillo, después empezó a sentir que desaparecían escroto y pene y que sus genitales se volvían femeninos.</p>
<p>Sentía que le brotaban pechos, una coleta, que llevaba ropa femenina. Se veía a sí mismo como mujer. La gente por la calle se expresaba también en este sentido: “Mira la tía esa”. En estado de duermevela tuvo una sensación como si un hombre practicara con él el coito como se hace con una mujer. Le vino entonces la “naturaleza” con un intenso sentimiento libidinoso. Durante la estancia en la clínica se produjo una remisión de la paranoia y una mejora significativa de la neurastenia. Con ello desaparecieron temporalmente los sentimientos e ideas relativos a la metamorphosis sexualis.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/" target="_blank">Psychopathia sexualis</a>, <a title="Caso 136: metamorphosis sexualis paranoica" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-136-metamorphosis-sexualis-paranoica/">Caso 136: metamorphosis sexualis paranoica</a>] </p>
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		<title>Caso 133: eviratio</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2011 11:44:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sch., 30 años, médico, me comunica un día su historia vital y patológica, buscando orientación y consejo acerca de ciertas anomalías de su vita sexualis. La siguiente presentación respeta en su mayor parte la literalidad de la extensa autobiografía, abreviándola tan solo en algunos puntos. Concebido de padres sanos, fui un niño débil, pero salí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sch., 30 años, médico, me comunica un día su historia vital y patológica, buscando orientación y consejo acerca de ciertas anomalías de su vita sexualis.</p>
<p>La siguiente presentación respeta en su mayor parte la literalidad de la extensa autobiografía, abreviándola tan solo en algunos puntos.</p>
<p>Concebido de padres sanos, fui un niño débil, pero salí adelante a base de cuidados y progresé bastante bien en la escuela.</p>
<p>Con 11 años, un compañero de juegos me indujo a masturbarme y me di a ello con pasión. Hasta los 15 años se me dio bien estudiar. Cuando empezaron a multiplicarse las poluciones, fui rindiendo menos, ya no iba igual de bien en la escuela, me sentía inseguro, acongojado y apocado cuando me preguntaba el profesor. Alarmado ante la mengua de mis facultades y viendo que la culpa era de la gran pérdida de esperma, dejé la masturbación, pero lo que ocurrió fue que se multiplicaron las poluciones, de modo que no era raro que llegara a eyacular dos o tres veces en una noche.</p>
<p>Consulté entonces desesperado a un médico tras otro. Ninguno logró ayudarme.</p>
<p>La pérdida de esperma me iba dejando cada vez más débil y abatido, y el deseo de satisfacción sexual se iba intensificando, por lo que acudí a un lupanar. Allí, sin embargo, fui incapaz de obtener satisfacción, pues por más que disfrutara con adspectus feminae nudae, no se presentaban ni el orgasmo ni la erección, y esta no se pudo lograr ni siquiera mediante la masturbación por parte de la puella.</p>
<p>Nada más salir del lupanar, volvió a acuciarme el deseo y volví a experimentar intensas erecciones. Me daba a partir de entonces vergüenza de las chicas y no volví a visitar tales lugares. Así pasaron un par de años. Mi vida sexual se componía exclusivamente de poluciones. Mi inclinación por el sexo opuesto se iba enfriando. Con 19 años entré en la universidad. A mí me atraía más el teatro. Yo quería ser artista. Mis padres no consintieron en ello. En la capital tenía que ir de vez en cuando con los compañeros a visitar a las chicas. Tales situaciones me producían pavor porque sabía que no lograría el coito y los amigos podrían darse cuenta de mi impotencia, por lo que evitaba por todos los medios el peligro de exponerme a las burlas y la vergüenza.</p>
<p>Una noche, en la ópera, tenía sentado al lado a un señor mayor. Me estaba haciendo la corte. Me reí con ganas de aquel viejo chalado y empecé a seguirle la corriente. Exinopinato genitalia mea prehendit, quo facto statim penis meus se erexit. Asustado, le pregunté qué quería. Me dijo que se había enamorado de mí. Como había oído hablar en la clínica de los hermafroditas, creí hallarme ante uno de ellos, curiosus factus genitalia eius videre volui. El viejo aceptó con alegría, me acompañó al excusado. Sicuti penem maximum eius erectum adspexi, perterritus effugi.</p>
<p>Aquel hombre me espiaba, me hacía proposiciones peregrinas que yo no entendía y rechazaba. No me dejaba en paz. Descubrí los secretos del amor entre hombres, veía cómo mi sensualidad se excitaba con ello, pero me resistía a tan ignominiosa pasión (según me parecía entonces) y me mantuve durante los tres años siguientes libre de ella. Durante ese tiempo volví a intentar repetida pero inútilmente el coito con chicas. Mis intentos de librarme de la impotencia mediante la ciencia médica fueron igualmente vanos.</p>
<p>Cuando volvió a espolearme la libido sexualis, me acordé de lo que había dicho aquel viejo acerca de que en el Paseo de E. se reunían hombres que amaban a los hombres.</p>
<p>Tras una dura lucha y con el corazón palpitándome con fuerza en el pecho, acudí allí, trabé conocimiento con un señor rubio y me dejé seducir. El primer paso estaba dado. Esta forma de amor sexual resultaba adecuada para mí. Lo que más me gustaba era encontrarme en brazos de un hombre fuerte.</p>
<p>La satisfacción consistía en manustupración mutua. Ocasionalmente, osculum ad penem alterius. Tenía entonces 23 años. El sentarme con los compañeros en las camas de la clínica durante las clases me excitaba poderosamente, hasta tal punto que apenas podía seguir la clase. Ese mismo año llegué a un verdadero pacto amoroso con un vendedor de 34 años. Vivíamos como marido y mujer. A X. le gustaba hacer de hombre, estaba cada vez más enamorado. Yo le daba gusto, pero él también me tenía que dejar hacer de hombre de vez en cuando. Con el tiempo me cansé de él, le fui infiel, él se volvió celoso. Hubo escenas terribles, reconciliaciones temporales, hasta que llegó la ruptura definitiva. (El vendedor se volvió loco después y terminó suicidándose).</p>
<p>Conocí a mucha gente, amaba a tipos de lo más ordinario. Los prefería barbudos, grandes, de mediana edad y bien dotados para asumir el papel activo.</p>
<p>Tuve una proctitis. El profesor creía que era de pasar tanto tiempo sentado estudiando para los exámenes de fin de carrera. Se me formó una fístula y hubo que operarme, pero eso no me curó del deseo de dejarme usar pasivamente. Me hice médico, fui a parar a una ciudad de provincias, donde tuve que vivir como una monja.</p>
<p>Me aficioné a moverme entre damas, quienes me recibían con gusto, pues no les parecía tan limitado como la mayoría de los hombres y porque me interesaba por la ropa y otros temas semejantes de conversación entre damas. Sin embargo, me sentía desdichado y solitario.</p>
<p>Por suerte, conocí en esa ciudad a otro hombre con los mismos sentimientos que yo, una “hermana”. Durante un tiempo estuve servido con él. Cuando se tuvo que marchar, empezó para mí un periodo de desesperación y melancolía, con ideas suicidas incluso.</p>
<p>Como no podía soportar la vida en aquel pueblo, me hice médico militar en una gran ciudad. Allí reviví, muchas veces conocía a dos o tres hombres en el mismo día. Nunca me habían gustado los muchachos ni la gente joven, solamente los hombres hechos. Así escapaba a las garras de los estafadores. La idea de caer algún día en manos de la policía me espantaba, pero no me impedía satisfacer mis impulsos.</p>
<p>Al cabo de unos meses me enamoré de un funcionario de 40 años. Le fui fiel durante un año. Vivíamos como una pareja de amantes. Yo era la mujer y mi amado me colmaba de mimos. Un buen día me trasladaron a una pequeña ciudad. Estábamos desconsolados. Per totam noctem postremam nos vicissim osculati et amplexati sumus.</p>
<p>En T. fui enormemente desdichado a pesar de algunas “hermanas” que encontré. No podía olvidar a mi amado. Para dar respuesta al grosero impulso, que exigía su satisfacción, me buscaba soldados. Ellos hacían de todo por dinero, pero permanecían fríos y yo no disfrutaba con ellos. Logré que me volvieran a destinar a la capital. Inicié una nueva relación, pero con muchos celos, porque al amado le gustaba andar con hermanas y era coqueto y presumido. Llegó la ruptura.</p>
<p>Me sentía terriblemente desdichado y me alegré de abandonar la capital por un traslado. Y aquí estoy ahora en C., solitario y desconsolado. Me he buscado a dos soldados de infantería, pero con el mismo éxito de la vez anterior. ¡¿Cuándo volveré a encontrar un amor verdadero?! Soy de estatura por encima de la media, bien desarrollado, aunque se me ve un poco delgaducho, por lo que, cuando quiero hacer una conquista, recurro al arte de arreglarme. Mi actitud, gestos y voz son masculinos. Físicamente me siento joven como un chico de veinte años. Me gusta el teatro y, en general, el arte. En el escenario me fijo sobre todo en las actrices, observando y criticando cada uno de sus movimientos y hasta el mínimo detalle de su vestuario.</p>
<p>En compañía de hombres soy tímido y apocado, en la de mis semejantes me encuentro relajado, gracioso, puedo ser zalamero como un gato si un hombre me resulta simpático. Si me falta amor, me hundo en una profunda melancolía, aunque esta se disipa con los consuelos del primer hombre guapo que pasa. Por lo demás soy frívolo y nada ambicioso. Mi posición no me impone. Las ocupaciones masculinas no me atraen. Lo que más me gusta es leer novelas, ir al teatro, etc. Soy delicado, sensible, emocional, susceptible, nervioso. Un ruido repentino hace que se estremezca todo mi cuerpo y tengo que contenerme para no gritar.</p>
<p>Epicrisis: el anterior es igualmente un caso de sentimiento sexual contrario adquirido, pues el sentimiento e impulso sexuales se dirigían originariamente al sexo femenino. Sch. se vuelve neurasténico a consecuencia de la masturbación.</p>
<p>Como síntoma concomitante de la neurosis neurasténica se produce una disminución en la capacidad del centro de la erección y, con ello, una relativa impotencia. Como consecuencia se enfría el sentimiento sexual por el otro sexo, manteniéndose la libido sexualis. El sentimiento sexual contrario ha de ser de índole patológica, pues basta con un primer contacto con una persona del mismo sexo para constituir un estímulo adecuado para el centro de la erección. La perversión del sentimiento sexual se vuelve considerable. Al principio Sch. todavía se siente en el papel de un hombre en el acto sexual, pero progresivamente el sentimiento y el impulso de satisfacción se van transformando en los que se suelen encontrar en el uranista (congénito).</p>
<p>Esta eviratio hace que el papel pasivo e incluso el coito anal (pasivo) aparezcan como deseables. Esta se extiende asimismo al carácter, que se vuelve femenino, pues Sch. empieza a preferir el moverse en compañía de verdaderas feminae, va encontrando cada vez más gusto en las ocupaciones femeninas y recurre incluso al maquillaje y al arte de arreglarse para reavivar unos encantos en declive y lograr “conquistas”.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/" target="_blank">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 133: eviratio" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-133-eviratio/" target="_blank">caso 133: eviratio</a>] </p>
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		<title>Caso 132: sentimiento sexual contrario adquirido</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Apr 2011 09:36:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[coito]]></category>
		<category><![CDATA[eyaculación precoz]]></category>
		<category><![CDATA[masturbación]]></category>
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		<category><![CDATA[problemas de erección]]></category>

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		<description><![CDATA[Señor X., 35 años, soltero, funcionario, desciende de madre melancólica. Hermano hipocondriaco. El paciente era sano y fuerte, con un temperamento vivo y sensual, tenía un impulso sexual que se manifestó de manera anormal por lo precoz y potente, se masturbaba ya siendo un niño pequeño, practicó el coito por primera vez con solo 14 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Señor X., 35 años, soltero, funcionario, desciende de madre melancólica. Hermano hipocondriaco.</p>
<p>El paciente era sano y fuerte, con un temperamento vivo y sensual, tenía un impulso sexual que se manifestó de manera anormal por lo precoz y potente, se masturbaba ya siendo un niño pequeño, practicó el coito por primera vez con solo 14 años, al parecer con placer y plena potencia. Con 15 años, un hombre intentó seducirle y le masturbó. X. experimentó repulsión, se liberó de esta situación “asquerosa”. Como adolescente cometió excesos por libido irrefrenable con coito, en 1880 se volvió neurasténico, padeció problemas de erección y eyaculación precoz, se iba volviendo así cada vez menos potente y dejó de experimentar placer con el acto sexual. En aquella época de decadencia sexual tuvo durante algún tiempo una inclinación que previamente le había resultado ajena (y que todavía hoy no se explica) por las relaciones sexuales cum puellis non pubibus XII ad XIII annorum. Su libido fue aumentando según recuperaba la potencia.</p>
<p>Poco a poco empezó a sentirse inclinado hacia los muchachos de 13 a 14 años. Sentía deseos de importunarlos.</p>
<p>Quodsi ei occasio data est, ut tangere posset pueros, qui ei placuere, penis vehementer se erexit tum maxime quum crura puerorum tangere potuisset. Abhinc feminas non cupivit. Nonnunquam feminas ad coitum coëgit sed erectio debilis, eiaculatio praematura erat sine ulla voluptate.</p>
<p>A partir de entonces solo se interesó por los muchachos jóvenes. Soñaba con ellos y tenía poluciones mientras esto ocurría. A partir de 1882 tuvo ocasión de vez en cuando de concumbere cum juvenibus. Experimentaba entonces una potente excitación sexual y se aliviaba mediante la masturbación.</p>
<p>Solo de manera excepcional se atrevió a socios concumbentes tangere et masturbationem mutuam adsequi. Sentía aversión por el sexo anal. Por lo general no le quedaba otro remedio que satisfacer sus necesidades sexuales mediante la masturbación solitaria. Recordaba para ello la imagen de muchachos que le resultaran simpáticos. Tras mantener relaciones sexuales con estos se sentía siempre fresco y con fuerzas, pero moralmente deprimido por la conciencia de haber realizado una acción perversa, inmoral y punible. Le resultaba terriblemente penoso que su repulsivo deseo fuera más fuerte que su voluntad.</p>
<p>X. supone que su amor por el propio sexo se originó por excesos desmedidos en el disfrute del sexo natural, lamenta profundamente su situación, pregunta con ocasión de una consulta en diciembre de 1888 si no hay algún medio para devolverle a la sexualidad normal, dado que en realidad no tiene horror feminae y le gustaría casarse.</p>
<p>Dejando de lado manifestaciones de neurastenia sexual y espinal en grado moderado, el paciente (inteligente y libre de signos degenerativos) no presenta síntomas de ninguna enfermedad.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/" target="_blank">Psychopathia sexualis</a>, <a title="Caso 132: sentimiento sexual contrario adquirido" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-132-sentimiento-sexual-contrario-adquirido/">caso 132: sentimiento sexual contrario adquirido</a>] </p>
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