Caso 246: zooerastia

Y., 20 años, inteligente, bien educado, al parecer sin taras hereditarias, sano físicamente a excepción de síntomas de neurastenia e hyperaesthesia urethrae, asegura no haberse masturbado nunca. Desde la niñez, gran amor por los animales, sobre todo por perros y caballos. A partir de la pubertad, potenciación de este pasatiempo, pero sin que parezca en ningún momento que puedan mezclarse fantasías sexuales.

Un día, al montar por primera vez un caballo, sensación libidinosa. A los 14 días, al repetirse la ocasión, lo mismo acompañado de erección.

Poco después, primera cabalgada. Esta vez, eyaculación. Pasado un mes, vuelve a suceder lo mismo. El paciente experimenta disgusto y repugnancia, se abstiene de montar a caballo. A partir de ese momento, poluciones prácticamente a diario.

La visión de jinetes y perros le produce erecciones. Prácticamente todas las noches, poluciones acompañadas de sueños en los que monta a caballo o adiestra perros. El paciente busca ayuda médica. Una cura con una sonda elimina la hyperaesthesia urethrae y reduce las poluciones. El paciente sigue de mala gana el consejo del médico en cuanto a practicar el coito (en parte por falta de inclinación hacia el otro sexo, en parte por falta de confianza en su propia potencia).

Realiza intentos de coito sin éxito, no logra ni siquiera una erección. En cambio, esta se presenta inmediatamente en cuanto ve a un jinete. Se deprime, se tiene por un ser anormal y considera la curación imposible.

Tratamiento médico correspondiente. Un nuevo intento de coito tiene éxito con ayuda de imaginaciones de perros y jinetes que contribuyen a la erección.

El paciente tiene éxito cada vez con más facilidad, siente desaparecer su inclinación por los animales, ya no tiene erecciones al ver jinetes y perros, cada vez es más raro que los sueños que desencadenan las poluciones contengan animales, sueña con muchachas. El coito, que al principio era patológico por la rapidez con que se perdía la erección y la ejaculatio praecox, se vuelve normal gracias a una cura con sonda. El paciente se encuentra sexualmente satisfecho y ha quedado liberado de su deseo sexual anormal (Dr. Hanc, Wien. med. Blätter, 1877, N.º 5).