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	<title>PSYCHOPATHIA SEXUALIS &#187; obsesiones</title>
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	<description>RICHARD VON KRAFFT-EBING</description>
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		<title>Caso 159: hermafroditismo psíquico en una mujer</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Oct 2011 08:02:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hermafroditismo psíquico. Señora X., 26 años, padece de neurastenia. Presenta taras hereditarias, sufre episodios obsesivos. Lleva siete años casada, tiene dos hijos sanos: un niño y una niña de 6 y 4 años respectivamente. Se logra la confianza de la paciente. Esta reconoce haber sentido desde siempre una mayor atracción por las personas de su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hermafroditismo psíquico. Señora X., 26 años, padece de neurastenia. Presenta taras hereditarias, sufre episodios obsesivos. Lleva siete años casada, tiene dos hijos sanos: un niño y una niña de 6 y 4 años respectivamente. Se logra la confianza de la paciente. Esta reconoce haber sentido desde siempre una mayor atracción por las personas de su propio sexo. Respeta y quiere a su marido, pero las relaciones conyugales con él la repugnan. Ha logrado desde el nacimiento de la hija pequeña que deje de cohabitar maritalmente con ella. Ya en el internado para señoritas se interesaba por otras damas jóvenes de un modo al que solo puede referirse como amor. No obstante, también se ha sentido ocasionalmente atraída por algún caballero concreto y últimamente ha resultado especialmente peligroso para su virtud cierto compañero de balneario. A menudo tiene miedo de poder llegar a olvidarse de sí misma con él y evita por ello quedarse a solas con dicho caballero. Pero solo se trata de episodios pasajeros en comparación con su apasionada inclinación por las personas de su mismo sexo. Los besos y abrazos de estas, el trato íntimo con ellas constituyen su verdadero anhelo. La no satisfacción de estos impulsos la atormenta y tiene gran parte en su acentuado nerviosismo. La paciente no se siente en un papel sexual determinado respecto de las personas de su propio sexo, tampoco sabría hacer con ellas otra cosa que besarlas, abrazarlas, acariciarlas. La paciente se tiene a sí misma por una naturaleza sensual. Es probable que se masturbe. Su perversión sexual le parece “innatural, enfermiza”. Nada en la apariencia y comportamiento de esta dama delata semejante anomalía.</p>
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		<title>Caso 25: heridas a mujeres</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Apr 2009 04:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Caso 25. el señor X., de 25 años, hijo de padre sifilítico, fallecido de demencia paralítica y de madre de constitución histero-neurasténica. Él es un individuo endeble, de constitución neuropática, con múltiples signos de degeneración anatómica. Ya de niño arrebatos hipocondriacos y obsesiones. Más tarde, constante alternancia entre estados de ánimo exaltados y deprimidos. Ya [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Caso 25. el señor X., de 25 años, hijo de padre sifilítico, fallecido de demencia paralítica y de madre de constitución histero-neurasténica. Él es un individuo endeble, de constitución neuropática, con múltiples signos de degeneración anatómica. Ya de niño arrebatos hipocondriacos y obsesiones. Más tarde, constante alternancia entre estados de ánimo exaltados y deprimidos. Ya como niño de 10 años, el paciente sentía un extraño deseo libidinoso de ver brotar la sangre de sus dedos. Por ello se cortaba o pinchaba con frecuencia en los dedos, lo que le hacía feliz. Esto pronto se vio acompañado de erecciones, lo mismo le ocurría al ver sangre ajena, por ejemplo, si una criada se hacía un corte en un dedo. Eso le producía unas sensaciones especialmente libidinosas. Su vita sexualis se manifestaba de forma cada vez más poderosa. Sin incitación alguna empezó a masturbarse y al hacerlo recordaba siempre de imágenes de mujeres sangrando. Ya no le bastaba con ver correr su propia sangre. Anhelaba ver la sangre de mujeres jóvenes, sobre todo de las que le resultaban simpáticas. A menudo, apenas podía contener el impulso de herir a dos primas y una criada. Pero también mujeres por las que no sentía la más mínima simpatía despertaban este impulso en él si le excitaban por su forma de arreglarse, por sus adornos, sobre todo si eran de coral. Lograba controlar estos deseos, pero su fantasía estaba constantemente ocupada por pensamientos sangrientos que le producían una excitación libidinosa. Se daba una relación interna entre estos pensamientos y sentimientos. A menudo le asaltaban otras fantasías truculentas, por ejemplo, se imaginaba a sí mismo en el papel de un tirano que ordena disparar contra el pueblo. Se imaginaba una ciudad asaltada por enemigos que abusaban de las doncellas, las martirizaban, mataban, robaban. En momentos de calma el paciente se avergonzaba de estas fantasías cruelmente libidinosas y sentía repugnancia, pues por lo demás era bondadoso y no presentaba deficiencia moral. También pasaban inmediatamente a estado latente en cuanto saciaba su excitación sexual mediante la masturbación.<br />
En pocos años, el paciente se volvió neurasténico. Le bastaba ya con imaginar sangre y escenas sangrientas para llegar a la eyaculación. Para librarse de su vicio y de sus cínicas y crueles fantasías, el paciente mantuvo contactos sexuales con individuos femeninos. El coito era posible, pero sólo si el paciente se imaginaba que a la joven le sangraban los dedos. No lograba la erección sin recurrir a estas fantasías. La cruel idea de cortar se limitaba a la mano de la mujer. En momentos de excitación sexual extrema, le bastaba con ver la mano de una mujer que le resultara simpática para alcanzar una violenta erección. Las lecturas populares sobre las perniciosas consecuencias del onanismo le hicieron asustarse y mantener la abstinencia. El paciente cayó en un estado de profunda neurastenia general con distimia hipocondriaca, taed. vitae. Un complicado y meticuloso tratamiento médico logró que el enfermo se repusiera en el plazo de un año. Desde hace tres años se encuentra psíquicamente sano, sigue sintiendo un gran deseo sexual, pero raramente le acometen sus anteriores ideas sangrientas. X. ha renunciado por completo a la masturbación. Ahora encuentra satisfacción en el disfrute sexual natural, es perfectamente potente y no tiene necesidad de recurrir a ideas sangrientas.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 25" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-25-heridas-a-mujeres/">caso 25</a>] </p>
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