Caso 213: exhibicionismo

El Dr. S., profesor de instituto, ha provocado el escándalo público al ser visto repetidamente en el Tiergarten de Berlín genitalibus denudatus paseándose ante damas y niños. S. lo reconoce, pero niega la intención y la conciencia de dar un escándalo público y se excusa diciendo que el andar deprisa con los genitales al aire le alivia de la excitación nerviosa. El padre de su madre era melancólico y acabó con su vida mediante el suicidio, la madre era constitucionalmente neuropática, sonámbula y padeció melancolía transitoria. El acusado es neuropático, ha sido sonámbulo, siempre ha sentido aversión por las relaciones sexuales con personas femeninas, practicó en su juventud el onanismo, es una persona huraña y lánguida que se apura y desorienta con facilidad, es neurasténico. Siempre ha tenido una gran excitación sexual. Sueña a menudo que deambula mentula denudata o que, estando en camisa, se queda colgando de una barra fija con la cabeza para abajo, de modo que la camisa cae y el miembro erecto queda al descubierto. Estos sueños desembocan en poluciones y tiene entonces entre media semana y una semana entera de tranquilidad.

También en estado de vigilia siente a menudo el impulso, acorde con sus sueños, de pasearse con el miembro al descubierto. Cuando da el paso de desnudarse, siente un calor abrasador, empieza a dar vueltas sin orden ni concierto y el miembro se le humedece, pero sin llegar a la polución. Finalmente se produce relaxatio membri, se lo guarda, vuelve en sí y se alegra si nadie lo ha visto. Cuando se encuentra excitado de esta manera es como si estuviera en sueños o borracho. Nunca ha tenido la intención de provocar a las mujeres con esto. S. no es epiléptico. La información que proporciona tiene visos de realidad. Es cierto que nunca ha perseguido a mujeres encontrándose en tal estado y ni siquiera les ha dirigido la palabra. Se pueden descartar frivolidad y brutalidad. El proceder de S. se deriva en cualquier caso de un sentimiento y unas fantasías de índole morbosa y S. se encontraba en el momento de cometer tales actos en un estado de perturbación patológica de su actividad psíquica. (Liman, Vierteljahrsschrift für gerichtliche Medizin N. N. XXX, VIII, Heft 2).