Caso 61: masoquismo

Señor L., artista, 29 años, de familia en la que se han dado diversos casos de enfermedades nerviosas y tuberculosis, acude a consulta porque le preocupan ciertas anomalías de su vita sexualis.

Despertó a esta repentinamente con 7 años con motivo de un castigo ad podicem con vara. A partir de los 10 años se dio a la masturbación. Durante este acto pensaba siempre en figuras flagelantes. Asimismo, en años posteriores, las poluciones nocturnas solo iban acompañadas de sueños flagelatorios. También en estado de vigilia tenía constantemente desde los 10 años de edad el deseo de ser flagelado.

Entre los 11 y los 18 años tuvo inclinación por su propio sexo. No obstante, nunca fue más allá de lo que es una apasionada amistad juvenil. También durante este episodio homosexual sentía constantes deseos de ser flagelado por un amigo querido.

A partir de los 19 años, coito, pero sin verdadero sentimiento libidinoso y con deficiente erección. Su inclinación ya exclusivamente heterosexual tenía siempre por objeto a mujeres mayores que el paciente. Las jóvenes le eran indiferentes. Los deseos flagelatorios se iban volviendo cada vez más intensos.

A partir de los 25 años y hasta la fecha, amor efusivo por una mujer mayor. Vínculo matrimonial descartado. Reconocimiento de su estado. Al parecer, intentos por parte de la mujer de conducir al paciente a relaciones sexuales normales. A pesar de aborrecer este estado, a pesar del profundo amor por esa mujer, a pesar de los remordimientos, de la vergüenza, de los buenos propósitos, siempre recaía. El paciente declara que sus sentimientos sexuales por esa mujer son exclusivamente masoquistas. De vez en cuando consigue que la mujer le flagele.

Dotado de un gran apetito sexual, se hizo azotar también por puellis. Considera la flagelación el acto sexual adecuado para él. Así es como llega más fácilmente a una eyaculación acompañada de intenso placer. El coito es secundario para él. Sólo lo ha probado excepcionalmente tras satisfacerse por medio de la flagelación, y, a consecuencia de una relativa impotencia psíquica, en escasas ocasiones ha tenido éxito.

Además encuentra que uno y otro acto sexual tienen diferentes efectos espirituales y físicos. Tras el coito se siente moralmente elevado y fresco físicamente, mientras que el acto flagelatorio representa una agresión para su cuerpo y le hace sentir después remordimientos. Percibe su masoquismo como patológico. Por eso busca ayuda.

L. es de aspecto perfectamente masculino, exquisita decencia e impecable comportamiento. En cuanto a afecciones físicas, se queja de síntomas que apuntan a una neurastenia cerebral (falta de memoria y voluntad, distracción, irritabilidad, timidez, cobardía, opresión en la cabeza, etc.). Neurastenia. Genitales normales. Las erecciones solo se presentan por la mañana.

El paciente está convencido de que si pudiera casarse con una mujer a la que quisiera, se libraría de su masoquismo.

Como recomendaciones terapéuticas se dan las siguientes: combatir por sí mismo ideas, impulsos y actos masoquistas, si es necesario con ayuda de un tratamiento sugestivo-hipnótico; fortalecer el sistema nervioso; y librarse de los síntomas de debilidad irritativa mediante un tratamiento antineurasténico.

[Psychopathia sexualis, caso 61]