Caso 154: effeminatio

Señor C., 28 años, persona privada, desciende de un padre neuropático y una madre muy nerviosa. Un hermano de la madre padeció paranoia, otro de ellos presenta degeneración psíquica. Los tres hermanos pequeños de C. son perfectamente normales.

C. está afectado de neuropatía, tiene un ligero tic convulsivo. Se ha sentido atraído por individuos masculinos desde que es capaz de recordar. Al principio era solamente entusiasmo por compañeros de clase. Al llegar a la pubertad, empezó a enamorarse de profesores y huéspedes de la casa de sus padres; practicaba además masturbatio mutua con compañeros de colegio. Se sentía en un papel femenino. Sus sueños con poluciones giraban en torno a personas masculinas. C. tenía talento para la música, la poesía, empezó pronto a interesarse por el teatro. No estaba en modo alguno dotado para los campos científicos, en especial para las matemáticas, y le costó terminar el instituto.

Considera que en su alma es mujer, afirma haber jugado de niño exclusivamente con muñecas y haberse interesado después tan solo por historias femeninas, así como haber sentido aversión por los trabajos masculinos. Prefería la compañía de muchachas porque le resultaban simpáticas y compartían sus sentimientos, mientras que en compañía de hombres era tímido, retraído como una doncella. El tabaco y los licores le repugnaban. Hubiera preferido cocinar, hacer punto y bordar. Nunca fue libidinoso. Ya de adulto, raramente ha mantenido relaciones sexuales con hombres. Su ideal sería mantener tales relaciones situándose en un papel femenino. Siente horror ante el coitus cum muliere. Desde que leyó la Psychopathia sexualis, empezó a sentir terror de sí mismo, así como de alguna posible condena judicial, y logró abstenerse de las relaciones sexuales con hombres. Esta abstinencia le provocó poluciones masivas y neurastenia. Buscó por ello ayuda médica.

C. tiene barba poblada, no hay en él nada que se aparte del tipo viril quitando unos rasgos delicados y una piel llamativamente fina. Los genitales son normales excepto por la falta de descensus de un testículo. Su comportamiento en la calle, su manera de andar y su actitud no presentan nada de llamativo, a pesar de lo cual sufre la fobia de que la gente percibe su constitución sexual anormal. Es por ello retraído. Cuando se habla de indelicadezas se ruboriza como una muchacha. En cierta ocasión en que alguien habló del sentimiento sexual contrario, cayó desmayado. Cuando oye música le entran sudores. Cuando se le trata más de cerca, presenta un alma femenina, una timidez de muchacha y se muestra dependiente. El nerviosismo, el tic convulsivo y las múltiples afecciones neurasténicas delatan a una persona con una probable propensión constitucional a la neuropatía.