Caso 217: exhibicionismo

B., 27 años, de madre neuropática y padre alcóholico, tiene un hermano que es bebedor y una hermana que es histérica. Cuatro parientes consanguíneos por parte de padre son bebedores, una prima es histérica.

Desde los 11 años de edad, onanismo (solitario o mutuo). A partir de los 13 años impulsos exhibicionistas. Lo intentó en los urinarios de una calle, experimentó un placer voluptuoso, pero inmediatamente le acometieron los remordimientos. Si en lo sucesivo intentaba luchar contra su impulso, sentía un miedo intenso y opresión en el pecho. Siendo soldado sentía a menudo deseos de mostrar mentulam a los compañeros con diversos pretextos.

Con 17 años empezó a mantener relaciones sexuales con mujeres. Le producía un gran placer mostrarse desnudo ante ellas. Continuó con el exhibicionismo en la calle. Pero como no podía contar demasiado con encontrar público femenino en los urinarios, trasladó el escenario de sus delitos a las iglesias. Siempre tenía que beber primero para tener el valor de exhibirse en este lugar.

Bajo el influjo de bebidas espirituosas, el impulso que ya de por sí resultaba difícil refrenar se volvía irresistible. B. no fue condenado, pero perdió su puesto y empezó a beber más a partir de entonces. No pasó mucho tiempo antes de que le volvieran a detener por exhibirse e incluso masturbarse en una iglesia. Magnan, ibídem.