Caso 150: homosexualidad o uranismo

Señor P., 37 años, desciende de una madre muy nerviosa y aquejada de migraña constitucional. Él mismo ha sufrido de niño de hysteria gravis, desde siempre se ha sentido atraído exclusivamente por jóvenes hermosos y se ha excitado mucho con la contemplación de sus genitales. Poco después de la llegada de la pubertad comenzó a practicar la masturbación mutua con hombres. Solo le atraen los de 25 a 30 años aproximadamente. Se siente en un papel femenino en el acto homosexual, asegura que ama de manera femenina, con toda la pasión de su alma, que solo mantiene la pose de hombre como un actor. Ya de niño sufrió burlas por sus gestos y actitudes femeninos. Las muchachas nunca le impresionaron. Se casó sin inclinación hace unos años creyendo poder sanear su vita sexualis. Se obligó al coito cum uxore, fue incluso potente imaginándose a un joven en lugar de su mujer y engendró un hijo. Sin embargo, poco a poco se fue volviendo neurasténico, su fantasía fue perdiendo fuerza y, con ella, su potencia. Desde hace dos años evita el coitus maritalis, ha retomado las relaciones homosexuales y se le descubrió recientemente en un lugar público inter masturbationem mutuam con un joven.

Él se disculpa diciendo que la larga abstinencia le había vuelto altamente libidinoso, que la visión de los genitales de un hombre le había puesto en un estado de ánimo “como borracho” y que sufría en aquel momento una especie de ofuscación de los sentidos.

No presentaba amnesia para este periodo.

Pena menor de privación de libertad.

Personalidad perfectamente viril y decente. Genitales normales.