Caso 32: ensuciar

Caso 32. A., estudiante de medicina en Greifswald, accusatus quod iterum iterumque puellis honestis parentibus natis in publico genitalia sua e bracis dependentia plane nudata quae antea summo amiculo (faldones del abrigo) tecta erant, ostenderat. Nonnunquam puellas fugientes secutus easque ad se attractas urina oblivit. Haec luce clara facta sunt; nunquam aliquid haec faciens locutus est.
A. tiene 23 años, cuerpo fuerte, vestimenta aseada, maneras decentes. Insinuación de cranium progeneum. Neumonía crónica del vértice del pulmón derecho. Enfisema. Pulso 60, en estado de excitación solamente 70-80 pulsaciones. Genitales normales. Aquejado de trastornos digestivos transitorios, estreñimiento, mareos, excesiva excitabilidad del impulso sexual, que pronto le empujó al onanismo, pero que nunca, tampoco más adelante, se encaminó a su natural satisfacción. Se queja de estados transitorios de melancolía, pensamientos que le hacen atormentarse a sí mismo e impulsos perversos para los que ni él mismo encuentra motivo, por ejemplo, reírse en momentos serios, arrojar su propio dinero al agua, salir a andar por ahí mientras diluvia.
El padre del inculpado es de temperamento nervioso, la madre sufre dolor de cabeza nervioso. Un hermano padeció convulsiones epilépticas.
El acusado dio muestras de temperamento nervioso desde su juventud, era propenso a sufrir convulsiones y desvanecimientos, caía en estados de parálisis transitoria si se le reprendía severamente. En 1869 se encontraba en Berlín estudiando medicina. En 1870 participó en la guerra como enfermero en un hospital militar. Sus cartas de esa época revelan una llamativa blandura y sentimentalismo. De vuelta a casa en la primavera de 1871, su irritabilidad llama la atención de sus allegados. Desde entonces, frecuentemente aquejado de molestias físicas, disgustos a causa de una relación amorosa. En noviembre de 1871 vivía en Greifswald y se dedicaba a sus estudios diligentemente. Se le tenía por persona muy decente. Durante su reclusión se encuentra tranquilo, relajado, en ocasiones ensimismado. Sus actos los atribuye a la excitación sexual que le atormentaba y que últimamente resultaba excesiva. Probablemente era consciente de sus actos impúdicos y se avergonzaría después. No parece que lograra con ellos una verdadera satisfacción sexual. No era verdaderamente consciente de su situación. Se veía como una especie de mártir, una víctima de un poder maléfico. Se decide incapacitarle.

[Psychopathia sexualis, caso 32]