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	<title>PSYCHOPATHIA SEXUALIS &#187; flagelación</title>
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	<description>RICHARD VON KRAFFT-EBING</description>
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		<title>Caso 139: hermafroditismo psíquico</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Aug 2011 22:30:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<category><![CDATA[coxitis]]></category>
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		<description><![CDATA[Señor Z., 36 años, particular, me consulta por una anomalía de su sentimiento sexual que le hace cuestionarse un matrimonio previsto. El paciente desciende de un padre neuropático que sufre de sobresaltos nocturnos. El padre del padre también fue neuropático; el hermano del padre, idiota. La madre del paciente y la familia de esta eran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Señor Z., 36 años, particular, me consulta por una anomalía de su sentimiento sexual que le hace cuestionarse un matrimonio previsto. El paciente desciende de un padre neuropático que sufre de sobresaltos nocturnos. El padre del padre también fue neuropático; el hermano del padre, idiota. La madre del paciente y la familia de esta eran sanos y psíquicamente normales.</p>
<p>De tres hermanas y un hermano, el último sufre “moral insanity”. Dos hermanas están sanas y viven felizmente casadas.</p>
<p>El paciente fue un niño débil, nervioso, padecía sobresaltos nocturnos como su padre, pero nunca tuvo enfermedades graves, a excepción de una coxitis de resultas de la cual cojea. Sus impulsos sexuales tuvieron un temprano despertar. Con 8 años, sin haber sido inducido a ello, empezó a masturbarse. A partir de los 14 años empezó a eyacular esperma. Estaba bien dotado psíquicamente, se interesaba también por el arte y la literatura. Siempre fue de musculatura débil y nunca aficionado a juegos de chicos y más tarde tampoco a las ocupaciones masculinas. Tenía un cierto interés por la ropa de mujer y por los adornos y ocupaciones de estas. Ya desde la pubertad el paciente empezó a notar una inclinación por las personas masculinas que le resultaba inexplicable. Le resultaban especialmente simpáticos los muchachos de las clases populares ínfimas. Le atraían especialmente los soldados de caballería. Impetu libidinoso saepe affectus est ad tales homines aversos se premere. Quodsi in turba populi, si occasio fuerit bene successit, voluptate erat perfusus; ab vigesimo secundo anno interdum talibus occasionibus semen eiaculavit. Ab hoc tempore idem factum est si quis, qui ipsi placuit, manum ad femora posuerat. Ab hinc metuit ne viris manum adferret. Maxime periculosos sibi homines plebeios fuscis et adstrictis bracis indutos esse putat. Summum gaudium ei esset si viros tales amplecti et ad se trahere sibi concessum esset; sed patriae mores hoc fieri vetant. Paederastia ei displacet: magnam voluptatem genitalium virorum adspectus ei affert. Virorum occurrentium genitalia adspici semper coactus est. En el teatro, el circo, etc. solamente le interesan los actores masculinos. El paciente afirma no haber sentido nunca inclinación hacia las damas. No las rehúye, baila incluso con ellas, pero no experimenta con ello el más mínimo movimiento sensual.</p>
<p>Ya con 28 años el paciente se vuelve neurasténico, probablemente a consecuencia de sus excesos masturbatorios.</p>
<p>A partir de aquí se suceden las poluciones nocturnas, que le debilitan considerablemente. Raramente sueña con hombres durante estas poluciones y nunca con mujeres. En una única ocasión el desencadenante fue un sueño lascivo (en el que mantenía relaciones anales). Por lo demás, soñaba en tales ocasiones con escenas de muerte, agresiones por parte de perros y similares. El paciente sufría durante todo este tiempo una extremada libido sexualis. A menudo le acometían pensamientos libidinosos como deleitarse en la muerte de animales en el matadero o hacerse azotar por muchachos. No obstante, resistió a estos deseos y al impulso de ponerse uniformes militares.</p>
<p>Para librarse de la masturbación y satisfacer su libido nimia, decidió acudir a un lupanar. Llevó a la práctica su primer intento de satisfacerse sexualmente con una mujer con 21 años, después de consumir una cantidad considerable de vino. La belleza del cuerpo femenino y la desnudez femenina en general le resultaban más bien indiferentes. Aun así logró consumar el coito y disfrutar con él, y a partir de entonces frecuentó el prostíbulo por “motivos de salud”.</p>
<p>A partir de entonces también empezó a encontrar gran placer en escuchar a hombres que le contaban sus relaciones sexuales con personas del otro sexo.</p>
<p>También en el lupanar acudían a él frecuentemente ideas flagelatorias, aunque no necesitaba concentrarse en tales imágenes para ser potente. Veía las relaciones sexuales en el lupanar tan solo como una escapatoria ante el impulso a la masturbación y a los hombres, como una especie de válvula de seguridad para evitar ponerse en evidencia ante un hombre simpático.</p>
<p>Al paciente le gustaría ahora casarse, pero teme que no podrá sentir amor por una dama decente y que, consecuentemente, tampoco será potente con ella. De ahí sus dudas y la necesidad de consultar con un médico.</p>
<p>El paciente es una persona muy inteligente con un aspecto totalmente masculino. Tampoco su ropa o su actitud resultan llamativas. Su forma de andar, su voz son perfectamente masculinos, como lo es su esqueleto, sobre todo la pelvis. El desarrollo de los genitales es absolutamente normal. Estos y la cara están cubiertos por gran cantidad de vello. Entre su familia y conocidos nadie imagina siquiera sus anomalías sexuales. Asegura que en sus fantasías sexuales de índole contraria nunca se ha sentido respecto al hombre en el papel de una mujer. El paciente lleva varios años prácticamente libre de trastornos neurasténicos.</p>
<p>No se siente capaz de responder a la pregunta de si considera congénita su sexualidad contraria. Parece que ya ab origine la inclinación hacia la mujer era débil, siendo más acentuada hacia el hombre, y que aquella se debilitó aún más, sin llegar a desaparecer del todo, como consecuencia de un inicio muy temprano de la masturbación, lo que favoreció el sentimiento sexual contrario. Al cesar la masturbación, mejoró algo la sensibilidad hacia lo femenino, aunque solo en sus aspectos más groseramente sensuales.</p>
<p>El paciente explica que tiene necesidad de casarse por motivos familiares y profesionales, por lo que esta delicada cuestión resultaba ineludible.</p>
<p>Dado que el paciente se limitó, afortunadamente, a plantear la cuestión de su potencia como marido, la respuesta que se le dio fue que él es potente de por sí y que probablemente lo será también en las relaciones conyugales con una mujer de su elección, siempre que como mínimo sienta una simpatía espiritual por ella.</p>
<p>Por otra parte, siempre puede aumentar su potencia ayudándose adecuadamente de su fantasía.</p>
<p>Lo principal es fortalecer una inclinación sexual por el otro sexo que actualmente se encuentra atrofiada, pero no ausente por completo. Esto puede lograrse manteniéndose alejado de todos los sentimientos e impulsos homosexuales y reprimiéndolos, eventualmente con ayuda de influjos inhibitorios artificiales mediante sugestión hipnótica (sugestión negativa de los sentimientos homosexuales), así como procurando estimular y reforzar los sentimientos e impulsos sexuales normales absteniéndose absolutamente de continuar con la masturbación y eliminando los restos de constitución neurasténica del sistema nervioso mediante hidroterapia y, llegado el caso, faradización general.</p>
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		<title>Caso 88: masoquismo femenino, homosexualidad</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 07:51:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[coprolagnia]]></category>
		<category><![CDATA[cunnilingus]]></category>
		<category><![CDATA[Dr. Flatau]]></category>
		<category><![CDATA[Dr. Moll]]></category>
		<category><![CDATA[flagelación]]></category>
		<category><![CDATA[homosexualidad]]></category>
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		<category><![CDATA[masoquismo simbólico]]></category>
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		<description><![CDATA[Señorita X., 26 años, con tara. Desde los 6 años de edad cunnilingus mutuus, desde entonces hasta los 17, deficiente occasione, masturbación solitaria. Desde entonces hasta ahora, cunnilingus con diversas amigas, en el cual unas veces fue activa y otras, pasiva, y siempre tuvo sensación de eyaculación. Desde hace años, también coprolagnia. Maxime delectata fuit [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Señorita X., 26 años, con tara. Desde los 6 años de edad cunnilingus mutuus, desde entonces hasta los 17, deficiente occasione, masturbación solitaria. Desde entonces hasta ahora, cunnilingus con diversas amigas, en el cual unas veces fue activa y otras, pasiva, y siempre tuvo sensación de eyaculación. Desde hace años, también coprolagnia. Maxime delectata fuit lambendo anum feminarum amatarum, lambendo sanguinem menstrualem amicae. El mismo efecto tenían verbera amicae delectae nudae robustae ad nates. La idea de practicar coprolagnia in corpore viri le resultaba repugnante. La satisfacción mediante cunnilingus viri solo era posible si en su fantasía sustituía vir por femina. Coitus cum viro no la excitaba. Los sueños eróticos eran exclusivamente homosexuales y giraban alrededor del cunnilingus activo o pasivo. Inter osculationem mutuam maximam offert voluptatem morsus consortis, sobre todo en el lóbulo de la oreja, hasta llegar incluso al dolor y la hinchazón de esta parte del cuerpo.</p>
<p>X. tuvo desde siempre inclinaciones masculinas, le gustaba presentarse como hombre entre hombres. Ya con 10-15 años trabajaba en la fábrica de cerveza de un pariente y le gustaba hacerlo con pantalones y un delantal de cuero. Es inteligente, bondadosa, se siente perfectamente feliz con su perversa existencia homosexual. Fuma mucho, le gusta beber cerveza, tiene laringe femenina (Dr. Flatau), resulta llamativo el escaso desarrollo mamario. Sus manos y pies son grandes (Dr. Moll, intern. Zentralbl. f. Physiol. und Patol. der Harn- und Sexualorgane IV, 3).</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 88" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-88-masoquismo-femenino-homosexualidad/">caso 88</a>] </p>
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		<title>Caso 72: fetichismo de pies y zapatos</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Feb 2010 11:28:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
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		<description><![CDATA[Señor M., 33 años, de distinguida familia cuyo lado materno presenta desde hace varias generaciones casos de manifestaciones de degeneración psíquica e incluso de locura moral, de madre neuropática, caracteriológicamente anormal, fuerte, bien plantado, pero con tara neuropática, ya desde niño cayó sin incitación en el onanismo, con unos 12 años empezó a tener extraños [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Señor M., 33 años, de distinguida familia cuyo lado materno presenta desde hace varias generaciones casos de manifestaciones de degeneración psíquica e incluso de locura moral, de madre neuropática, caracteriológicamente anormal, fuerte, bien plantado, pero con tara neuropática, ya desde niño cayó sin incitación en el onanismo, con unos 12 años empezó a tener extraños sueños en los que era torturado, azotado y pisoteado por hombres y mujeres, aunque en estas situaciones oníricas los hombres iban siendo desplazados progresivamente por mujeres. Con unos 14 años empezó a sentir debilidad por los zapatos de señora. Le excitaban sensualmente, sentía la necesidad de besarlos, apretarlos contra su cuerpo, haciendo lo cual tenía erecciones y llegaba al orgasmo, que resolvía con la masturbación. Estos actos se veían acompañados también de fantasías masoquistas en las que le pisaban y torturaban.</p>
<p>Se dio cuenta de que su vita sexualis era anormal e intentó ya con 17 años sanearla mediante el coito.</p>
<p>Era totalmente impotente, lo mismo ocurrió en un nuevo intento con 18 años, siguió dándose a la masturbación entre fantasías fetichistas con zapatos de señora y una serie de ideas masoquistas.</p>
<p>Con 19 años tuvo noticia por casualidad de un caballero que para ser potente se hacía flagelar por una puella.</p>
<p>M. reconoció en esto la realización de lo que llevaba tiempo deseando y se apresuró a seguir el ejemplo de este señor; pero experimentó una honda decepción, sintió repugnancia y no fue capaz ni siquiera de llegar a la erección.</p>
<p>Renunció a estos intentos; buscó y halló satisfacción de la manera que le era habitual. Con 27 años la casualidad quiso que se cruzara en su camino una joven simpática y galante. Una vez que tuvo confianza con ella, empezó a lamentarse de la desdicha de ser impotente. La muchacha se rio de él explicándole que a su edad y con esa constitución no se era impotente.</p>
<p>Eso le devolvió la confianza en sí mismo, pero necesitó 14 días de relaciones íntimas y la ayuda de su fetiche de zapatos y de las fantasías masoquistas para llegar a ser potente. Esta relación duró varios meses. Su potencia mejoraba cada vez más, iba necesitando menos auxilios secretos para su potencia y las correspondientes fantasías quedaron reducidas casi al estado latente.</p>
<p>A esto le siguieron 3 años en los que M., debido a su impotencia psicológica con otras muchachas, recayó en la masturbación y en su viejo fetichismo.</p>
<p>Con 30 años, nueva relación de simpatía, pero como M. se siente totalmente incapaz de consumar el coito sin recurrir a situaciones nasoquistas, instruye a la muchacha en cuestión para que le trate como su esclavo.</p>
<p>Ella interpretaba bien su papel: él tenía que besarle los pies, ella le azotaba con una vara, le pisaba&#8230; pero todo esto no servía de nada.</p>
<p>M. sólo sentía dolor y la más profunda vergüenza, de modo que pronto renunció a tales actos de violencia. Y sin embargo era potente si al ir a realizar el coito acudían en su auxilio situaciones masoquistas ideales.</p>
<p>Esta poco satisfactoria relación acabó pronto. Entre tanto había caído en sus manos mi Psychopathia sexualis y había descubierto cuál era la verdadera situación por lo que respecta a su anomalía. Escribió a la amiga con la que antiguamente había tenido éxito, la reconquistó y le manifestó que las absurdas escenas de esclavitud de antes no se podían repetir y que aunque él se lo pidiera ella no debía prestarse a sus ideas masoquistas.</p>
<p>Para librarse de su fetichismo con el calzado, se le ocurrió la original idea de comprarse un elegante zapato de señora que se acomodaba a su gusto y sugestionarse a sí mismo como sigue:</p>
<p>Cubría de besos este zapato a diario y se preguntaba: “¿Por qué tengo que tener erecciones cuando beso un zapato que no es sino un trozo de cuero trabajado?”. Esta forma de desnudar repetidamente el objeto de su embrujo fetichista acabó dando resultado. Las erecciones desaparecieron y el zapato se convirtió simplemente en zapato. Además de esta autosugestión hubo relaciones íntimas con esta persona simpática. Al principio las fantasías masoquistas resultaban imprescindibles para lograr la potencia. Paulatinamente también el masoquismo fue desapareciendo.</p>
<p>M., en tan satisfactorio estado, acudió a mí orgulloso del éxito logrado por sí mismo para darme las gracias por el conocimiento que le había proporcionado mi libro, que le había mostrado el camino adecuado para la curación de su vita sexualis. Todo lo que pude hacer fue felicitar al señor M. por su éxito.</p>
<p>Algunos meses más tarde me comunicó que se sentía completamente recuperado, que mantenía relaciones sexuales sin dificultad alguna y que sus antiguas fantasías masoquistas tan solo se presentaban raramente, de manera pasajera y desprovistas de sentimientos.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 72" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-72-fetichismo-de-pies-y-zapatos/">caso 72</a>]</p>
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<p style="margin-bottom: 0cm;">Caso 72. Señor M., 33 años, de distinguida familia cuyo lado materno presenta desde hace varias generaciones casos de manifestaciones de degeneración psíquica e incluso de locura moral, de madre neuropática, caracteriológicamente anormal, fuerte, bien plantado, pero con tara neuropática, ya desde niño cayó sin incitación en el onanismo, con unos 12 años empezó a tener extraños sueños en los que era torturado, azotado y pisoteado por hombres y mujeres, aunque en estas situaciones oníricas los hombres iban siendo desplazados progresivamente por mujeres. Con unos 14 años empezó a sentir debilidad por los zapatos de señora. Le excitaban sensualmente, sentía la necesidad de besarlos, apretarlos contra su cuerpo, haciendo lo cual tenía erecciones y llegaba al orgasmo, que resolvía con la masturbación. Estos actos se veían acompañados también de fantasías masoquistas en las que le pisaban y torturaban.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Se dio cuenta de que su vita sexualis era anormal e intentó ya con 17 años sanearla mediante el coito.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Era totalmente impotente, lo mismo ocurrió en un nuevo intento con 18 años, siguió dándose a la masturbación entre fantasías fetichistas con zapatos de señora y una serie de ideas masoquistas.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Con 19 años tuvo noticia por casualidad de un caballero que para ser potente se hacía flagelar por una puella.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">M. reconoció en esto la realización de lo que llevaba tiempo deseando y se apresuró a seguir el ejemplo de este señor; pero experimentó una honda decepción, sintió repugnancia y no fue capaz ni siquiera de llegar a la erección.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Renunció a estos intentos; buscó y halló satisfacción de la manera que le era habitual. Con 27 años la casualidad quiso que se cruzara en su camino una joven simpática y galante. Una vez que tuvo confianza con ella, empezó a lamentarse de la desdicha de ser impotente. La muchacha se rio de él explicándole que a su edad y con esa constitución no se era impotente.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Eso le devolvió la confianza en sí mismo, pero necesitó 14 días de relaciones íntimas y la ayuda de su fetiche de zapatos y de las fantasías masoquistas para llegar a ser potente. Esta relación duró varios meses. Su potencia mejoraba cada vez más, iba necesitando menos auxilios secretos para su potencia y las correspondientes fantasías quedaron reducidas casi al estado latente.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">A esto le siguieron 3 años en los que M., debido a su impotencia psicológica con otras muchachas, recayó en la masturbación y en su viejo fetichismo.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Con 30 años, nueva relación de simpatía, pero como M. se siente totalmente incapaz de consumar el coito sin recurrir a situaciones nasoquistas, instruye a la muchacha en cuestión para que le trate como su esclavo.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Ella interpretaba bien su papel: él tenía que besarle los pies, ella le azotaba con una vara, le pisaba&#8230; pero todo esto no servía de nada.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">M. sólo sentía dolor y la más profunda vergüenza, de modo que pronto renunció a tales actos de violencia. Y sin embargo era potente si al ir a realizar el coito acudían en su auxilio situaciones masoquistas ideales.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Esta poco satisfactoria relación acabó pronto. Entre tanto había caído en sus manos mi Psychopathia sexualis y había descubierto cuál era la verdadera situación por lo que respecta a su anomalía. Escribió a la amiga con la que antiguamente había tenido éxito, la reconquistó y le manifestó que las absurdas escenas de esclavitud de antes no se podían repetir y que aunque él se lo pidiera ella no debía prestarse a sus ideas masoquistas.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Para librarse de su fetichismo con el calzado, se le ocurrió la original idea de comprarse un elegante zapato de señora que se acomodaba a su gusto y sugestionarse a sí mismo como sigue:</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Cubría de besos este zapato a diario y se preguntaba: “¿Por qué tengo que tener erecciones cuando beso un zapato que no es sino un trozo de cuero trabajado?”. Esta forma de desnudar repetidamente el objeto de su embrujo fetichista acabó dando resultado. Las erecciones desaparecieron y el zapato se convirtió simplemente en zapato. Además de esta autosugestión hubo relaciones íntimas con esta persona simpática. Al principio las fantasías masoquistas resultaban imprescindibles para lograr la potencia. Paulatinamente también el masoquismo fue desapareciendo.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">M., en tan satisfactorio estado, acudió a mí orgulloso del éxito logrado por sí mismo para darme las gracias por el conocimiento que le había proporcionado mi libro, que le había mostrado el camino adecuado para la curación de su vita sexualis. Todo lo que pude hacer fue felicitar al señor M. por su éxito.</p>
<p style="margin-bottom: 0cm;">Algunos meses más tarde me comunicó que se sentía completamente recuperado, que mantenía relaciones sexuales sin dificultad alguna y que sus antiguas fantasías masoquistas tan solo se presentaban raramente, de manera pasajera y desprovistas de sentimientos.</p>
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		<title>Caso 61: masoquismo</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 10:15:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Señor L., artista, 29 años, de familia en la que se han dado diversos casos de enfermedades nerviosas y tuberculosis, acude a consulta porque le preocupan ciertas anomalías de su vita sexualis. Despertó a esta repentinamente con 7 años con motivo de un castigo ad podicem con vara. A partir de los 10 años se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Señor L., artista, 29 años, de familia en la que se han dado diversos casos de enfermedades nerviosas y tuberculosis, acude a consulta porque le preocupan ciertas anomalías de su vita sexualis.</p>
<p>Despertó a esta repentinamente con 7 años con motivo de un castigo ad podicem con vara. A partir de los 10 años se dio a la masturbación. Durante este acto pensaba siempre en figuras flagelantes. Asimismo, en años posteriores, las poluciones nocturnas solo iban acompañadas de sueños flagelatorios. También en estado de vigilia tenía constantemente desde los 10 años de edad el deseo de ser flagelado.</p>
<p>Entre los 11 y los 18 años tuvo inclinación por su propio sexo. No obstante, nunca fue más allá de lo que es una apasionada amistad juvenil. También durante este episodio homosexual sentía constantes deseos de ser flagelado por un amigo querido.</p>
<p>A partir de los 19 años, coito, pero sin verdadero sentimiento libidinoso y con deficiente erección. Su inclinación ya exclusivamente heterosexual tenía siempre por objeto a mujeres mayores que el paciente. Las jóvenes le eran indiferentes. Los deseos flagelatorios se iban volviendo cada vez más intensos.</p>
<p>A partir de los 25 años y hasta la fecha, amor efusivo por una mujer mayor. Vínculo matrimonial descartado. Reconocimiento de su estado. Al parecer, intentos por parte de la mujer de conducir al paciente a relaciones sexuales normales. A pesar de aborrecer este estado, a pesar del profundo amor por esa mujer, a pesar de los remordimientos, de la vergüenza, de los buenos propósitos, siempre recaía. El paciente declara que sus sentimientos sexuales por esa mujer son exclusivamente masoquistas. De vez en cuando consigue que la mujer le flagele.</p>
<p>Dotado de un gran apetito sexual, se hizo azotar también por puellis. Considera la flagelación el acto sexual adecuado para él. Así es como llega más fácilmente a una eyaculación acompañada de intenso placer. El coito es secundario para él. Sólo lo ha probado excepcionalmente tras satisfacerse por medio de la flagelación, y, a consecuencia de una relativa impotencia psíquica, en escasas ocasiones ha tenido éxito.</p>
<p>Además encuentra que uno y otro acto sexual tienen diferentes efectos espirituales y físicos. Tras el coito se siente moralmente elevado y fresco físicamente, mientras que el acto flagelatorio representa una agresión para su cuerpo y le hace sentir después remordimientos. Percibe su masoquismo como patológico. Por eso busca ayuda.</p>
<p>L. es de aspecto perfectamente masculino, exquisita decencia e impecable comportamiento. En cuanto a afecciones físicas, se queja de síntomas que apuntan a una neurastenia cerebral (falta de memoria y voluntad, distracción, irritabilidad, timidez, cobardía, opresión en la cabeza, etc.). Neurastenia. Genitales normales. Las erecciones solo se presentan por la mañana.</p>
<p>El paciente está convencido de que si pudiera casarse con una mujer a la que quisiera, se libraría de su masoquismo.</p>
<p>Como recomendaciones terapéuticas se dan las siguientes: combatir por sí mismo ideas, impulsos y actos masoquistas, si es necesario con ayuda de un tratamiento sugestivo-hipnótico; fortalecer el sistema nervioso; y librarse de los síntomas de debilidad irritativa mediante un tratamiento antineurasténico.</p>
<p>[<a title="Psychpathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 61" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-61-masoquismo/">caso 61</a>] </p>
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		<title>Caso 60: masoquismo</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 08:20:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Caballero de elevada posición, 66 años, de padre hipersexual. Dos hermanos presuntamente afectados de masoquismo. El paciente asegura convencido que su masoquismo se remonta a la infancia. Con cinco años les pedía a niñas que le desnudaran y le flagelaran ad podicem. Algo después se las arreglaba para que chicos o chicas jugaran a hacer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Caballero de elevada posición, 66 años, de padre hipersexual. Dos hermanos presuntamente afectados de masoquismo. El paciente asegura convencido que su masoquismo se remonta a la infancia. Con cinco años les pedía a niñas que le desnudaran y le flagelaran ad podicem. Algo después se las arreglaba para que chicos o chicas jugaran a hacer de maestros con él y le azotaran. Con unos 15 años se imaginaba que las chicas le tendían una emboscada y le golpeaban. No tenía por aquel entonces idea alguna del significado sexual de tales fantasías y no sabía absolutamente nada de la vita sexualis. Su deseo de ser azotado por mujeres era cada vez mayor. Con 18 años consiguió satisfacerlo y logró así la primera polución. Con 19 años tuvo su primer coito con plena satisfacción y potencia sin que intervinieran fantasías masoquistas. A partir de entonces mantuvo relaciones sexuales normales hasta los 21 años, momento en el que una puella le propuso una escena masoquista. Él aceptó, quedó enormemente satisfecho y a partir de entonces no dejó de hacer que una aventura masoquista precediera al coito. Pronto se dio cuenta de que la excitación no estaba en los golpes sino en la idea de hallarse en poder de una mujer. El paciente se ha casado. Ha logrado llevar un buen matrimonio y mantener las ideas masoquistas apartadas de sus relaciones conyugales, pero reconoce con dolor que de cuando en cuando no ha podido resistirse a buscar una compensación de tipo masoquista con una puella. Esto sigue ocurriendo a veces, aunque ya es abuelo. La escena masoquista es siempre un juego que precede al coito. El paciente está libre de psicopatías y de perversiones de otro tipo. Él hace hincapié en lo frecuente que es el masoquismo y el hábil papel que desempeñan aquí muchas masajistas. Según su experiencia el masoquismo está especialmente extendido en Inglaterra y es frecuente que las mujeres inglesas se presten a él.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 60" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-60-masoquismo/">caso 60</a>] </p>
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		<title>Caso 56: masoquismo</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 07:54:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un señor de 28 años, de elevada posición, se presenta cada 3-4 semanas en un lupanar, anunciándose primero con una tarjeta con el siguiente contenido: “Querida Gretchen: Llegaré mañana por la tarde entre las 8 y las 9. Fusta y látigo. Un cordial saludo&#8230;”. X. se presenta a la hora fijada, con correas de cuero, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un señor de 28 años, de elevada posición, se presenta cada 3-4 semanas en un lupanar, anunciándose primero con una tarjeta con el siguiente contenido: “Querida Gretchen: Llegaré mañana por la tarde entre las 8 y las 9. Fusta y látigo. Un cordial saludo&#8230;”.</p>
<p>X. se presenta a la hora fijada, con correas de cuero, fusta y látigo. Se desnuda, le atan pies y manos con las correas que ha traído y a continuación la puella le azota con los correspondiente instrumentos en plantas de los pies, pantorrillas y podex hasta que se produce la eyaculación. Nunca manifestó otro deseo.</p>
<p>Para este hombre la flagelación no es sino un medio que sirve al objetivo de satisfacer deseos masoquistas. No se trata de un truco para proporcionarle potencia, como deja patente el que se haga atar y, simplemente, desprecie el coito.</p>
<p>En su círculo de ideas masoquistas, la situación de sometimiento que ha preparado es bastante, como equivalente de un acto sexual normal, para alcanzar el necesario orgasmo por medio de la fantasía. Evidentemente, la flagelación desempeña aquí el papel principal en tanto que máxima expresión de la situación de sometimiento a la voluntad de otra persona. No obstante, todo parece indicar que la flagelación contribuye en alguna medida, mediante la estimulación refleja del centro eyaculatorio espinal, a la consumación del acto sustitutivo del coito.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 56" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-56-masoquismo/">caso 56</a>] </p>
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		<title>Caso 54: masoquismo</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Oct 2009 08:59:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Un enfermo de Tarnowsky le pidió a una persona de confianza que alquilara una casa mientras duraban sus ataques y que instruyera exactamente al personal (3 prostitutas) sobre lo que habían de hacer. Él pasaba por allí de vez en cuando y le desnudaban, masturbaban y flagelaban como se les había ordenado. Él simulaba resistencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un enfermo de Tarnowsky le pidió a una persona de confianza que alquilara una casa mientras duraban sus ataques y que instruyera exactamente al personal (3 prostitutas) sobre lo que habían de hacer. Él pasaba por allí de vez en cuando y le desnudaban, masturbaban y flagelaban como se les había ordenado. Él simulaba resistencia y pedía piedad. Después le daban de comer como se había ordenado, le dejaban dormir, pero le retenían a pesar de sus protestas y le golpeaban si no se conformaba. Así lo hicieron varias veces. Cuando se le pasaba el ataque le dejaban marchar y volvía con su mujer y sus hijos, que no tenían ni idea de su enfermedad. El ataque se repetía 1 ó 2 veces al año. (Tarnowsky — op. cit.).</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 54" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-54-masoquismo/">caso 54</a>] </p>
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		<title>Caso 53: masoquismo</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 07:42:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[D., 32 años, escultor, con tara hereditaria, con signos de degeneración, de constitución neuropática, neurasténico, endeble y delicado en su juventud, no experimentó las primeras manifestaciones de su sexualidad hasta los 17 años. Esta nunca se desarrolló poderosamente, adquirió una conformación exclusivamente heterosexual pero de tipo masoquista. Deseaba ser flagelado a manos de una hermosa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>D., 32 años, escultor, con tara hereditaria, con signos de degeneración, de constitución neuropática, neurasténico, endeble y delicado en su juventud, no experimentó las primeras manifestaciones de su sexualidad hasta los 17 años. Esta nunca se desarrolló poderosamente, adquirió una conformación exclusivamente heterosexual pero de tipo masoquista.</p>
<p>Deseaba ser flagelado a manos de una hermosa mujer, aunque esto no dio lugar a fetichismo de manos. También le atraían poderosamente las mujeres orgullosas y con señorío. Nunca trató de poner en práctica sus deseos masoquistas. No era capaz de explicarlos.</p>
<p>Cuatro veces trató sin éxito de realizar el coito. Por lo demás practicaba la masturbación. Acudió al médico por una grave neurastenia acompañada de fobias, provocada por este motivo y por agotamiento.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 53" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-53-masoquismo/">caso 53</a>] </p>
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		<title>Caso 52: masoquismo ideal</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2009 08:50:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PsS</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Caso 52. X., 28 años, literato, con tara, desde niño sexualmente hiperestésico, con 6 años soñaba que una mujer le azotaba ad nates. Se despertaba siempre en estado de máxima excitación libidinosa e incurría así en onanismo. Una vez, con 8 años, le pidió a la cocinera que le azotase. Desde los 10 años de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Caso 52. X., 28 años, literato, con tara, desde niño sexualmente hiperestésico, con 6 años soñaba que una mujer le azotaba ad nates. Se despertaba siempre en estado de máxima excitación libidinosa e incurría así en onanismo. Una vez, con 8 años, le pidió a la cocinera que le azotase. Desde los 10 años de edad, neurastenia. Hasta los 25, sueños de flagelación o también fantasías de este tipo durante la vigilia con onanismo. Hace tres años sintió la necesidad de ser azotado por una puella. El paciente sufrió una decepción, pues la erección y la eyaculación no se presentaron. Nuevo intento con 27 años, con la intención de forzar así la erección y el coito. Lo logró, aunque paulatinamente, con la siguiente táctica. Mientras él intentaba el coito, la puella tenía que contarle cómo azotaba inmisericordemente a otros impotentes y amenazarle con hacerle lo mismo. Además se tuvo que imaginar que estaba atado, bajo el control absoluto de la mujer, indefenso, y que esta le azotaba hasta provocarle un dolor extremo. Alguna vez tuvo que hacer que le ataran de verdad para ser potente. Así lograba consumar el coito. Las poluciones solo iban acompañadas de sentimientos de placer en las (raras) ocasiones en que soñaba que le maltrataban o cuando contemplaba a una puella flagelando a otros. Durante el coito nunca experimentó una sensación verdaderamente placentera. De la mujer solamente le interesan las manos. Las mujeres fuertes, robustas y con poderosos puños son sus preferidas. No obstante, su necesidad de ser flagelado es solamente ideal, pues la gran sensibilidad de su piel hace que le baste con unos pocos golpes en el peor de los casos. Afirma que los azotes de un hombre le repugnarían. Le gustaría casarse. La imposibilidad de exigirle a una mujer honesta que le azote y las dudas sobre su potencia en ausencia de esto son la causa de su turbación y necesidad de curación.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 52" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-52-masoquismo-ideal/">caso 52</a>] </p>
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		<title>Caso 50: masoquismo</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2009 05:24:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Caso 50. El señor Z., de 29 años, técnico, acude a consulta por presunta tabes. El padre era nervioso y padecía una fuerte tabes, la hermana del padre era demente. Varios parientes son extremadamente nerviosos y gente peculiar. Un examen más detenido revela que el paciente sufre astenia sexual, espinal y cerebral. No presenta síntomas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Caso 50. El señor Z., de 29 años, técnico, acude a consulta por presunta tabes. El padre era nervioso y padecía una fuerte tabes, la hermana del padre era demente. Varios parientes son extremadamente nerviosos y gente peculiar.<br />
Un examen más detenido revela que el paciente sufre astenia sexual, espinal y cerebral. No presenta síntomas que hagan pensar en tabes dorsalis amnésica o presente. La obvia cuestión del posible abuso de los órganos genitales queda aclarada con la masturbación practicada desde la juventud. En el transcurso de la exploración se constataron algunas anomalías psicosexuales interesantes.<br />
Con 5 años despertó la vita sexualis en forma de un afán percibido como libidinoso de azotarse a sí mismo, acompañado del deseo de ser azotado por otros. El paciente no pensaba a tal efecto en individuos de un determinado sexo. A falta de otra cosa, practicaba la autoflagelación y con el paso de los años llegó a alcanzar la eyaculación.<br />
Ya había empezado mucho antes a satisfacerse mediante la masturbación, durante la cual pensaba en escenas de flagelación.<br />
Ya adulto, acudió a un lupanar para ser azotado allí por meretrices. Escogió para ello a la muchacha más hermosa, pero quedó decepcionado, sin lograr la erección, por no hablar de la eyaculación.<br />
Se dio cuenta de que el ser azotado era algo secundario, que lo principal era la idea de hallarse sometido a la voluntad de una mujer. No se había dado cuenta la primera vez, pero la segunda sí. Como tenía la &#8220;idea de la sumisión&#8221;, tuvo un rotundo éxito.<br />
Con el tiempo logró, a base de forzar sus fantasías en el ámbito de las representaciones masoquistas, incluso el coito sin flagelación, pero obtenía poca satisfacción, por lo que prefería mantener relaciones sexuales de índole masoquista. En consonancia con sus deseos flagelatorios originarios, tan solo encontraba placer en las escenas masoquistas si se le flagelaba ad podicem o por lo menos se representaba una situación de este tipo en su fantasía. En momentos de gran excitación le bastaba incluso con poder relatarle tales escenas a una muchacha hermosa. Alcanzaba así el orgasmo y solía llegar a la eyaculación.<br />
Enseguida se sumó a esto una representación fetischista sumamente efectiva. Se dio cuenta de que solo le atraían y satisfacían las mujeres con botas altas y falda corta (&#8220;a la húngara&#8221;). No es capaz de explicar cómo llegó a tal representación fetichista. También le excitan unas piernas de chico enfundadas en unas botas altas, pero esta excitación es puramente estética, desprovista de todo tono sensual, al igual que afirma no haber percibido nunca en sí mismo ningún tipo de inclinación homosexual. El paciente dio como explicación para su fetichismo su gusto por las pantorrillas. Pero solo le excita una pantorrilla de mujer envuelta en una bota elegante. Las pantorrillas desnudas y en general las desnudeces femeninas no provocan en él la más mínima excitación sexual. La oreja humana constituye para el paciente una representación fetichista subordinada. Le produce una sensación libidinosa acariciar las orejas de personas hermosas, es decir, personas que tienen orejas hermosas. Esto le produce un placer más bien escaso si son hombres, pero muy elevado cuando se trata de mujeres.<br />
También tiene debilidad por los gatos. Los encuentra sencillamente hermosos, todos y cada uno de sus movimientos le resultan simpáticos. La visión de un gato es capaz incluso de sacarle de la más honda depresión. Los gatos son para él sagrados, ve en ellos seres divinos. No es consciente del motivo de tal idiosincrasia.<br />
Últimamente tiene también con frecuencia ideas sádicas que tienen que ver con azotar a muchachos. En estas fantasías flagelatorias intervienen tanto hombres como mujeres, pero sobre todo las segundas y entonces su placer es mucho mayor.<br />
El paciente opina que además de lo que él conoce y percibe como masoquismo hay algo más a lo que él llama &#8220;pajismo&#8221;.<br />
Mientras que sus actos de desenfreno masoquista poseen una naturaleza y un tono de torpe sensualidad, su &#8220;pajismo&#8221; consiste en la idea de servir como paje a una hermosa joven. Se lo imagina como algo completamente casto, aunque picante, su posición respecto a ella es la de un esclavo, pero manteniendo una relación de total castidad, de entrega puramente &#8220;platónica&#8221;. El deleitarse en la idea de ser paje de una &#8220;bella criatura&#8221; está para él cargado de un sentimiento placentero pero en modo alguno sexual. Experimenta con él una exquisita satisfacción moral en contraste con el tono sensual del masoquismo y por eso considera su &#8220;pajismo&#8221; como algo diferente.<br />
El paciente no presenta en su apariencia externa nada llamativo a primera vista, pero su pelvis es anormalmente amplia, la pala del hueso ilíaco es plana, está ladeado de forma anormal y resulta decididamente femenino. Ojo neuropático. Explica también que siente frecuentemente cosquilleos y excitación libidinosa en el ano y que por ello puede obtener satisfacción ope digiti (zona erógena).<br />
El paciente tiene dudas en cuanto a su futuro. Cree que solamente se le podría ayudar si lograra interesarse verdaderamente por las mujeres, pero que su voluntad y fantasía son demasiado débiles para ello.</p>
<p>[<a title="Psychopathia sexualis" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/">Psychopathia sexualis</a>, <a title="caso 50" href="http://psychopathiasexualis.enelfilo.com/caso-50-masoquismo/">caso 50</a>] </p>
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