Zoofilia erótica, fetichismo. Señor N. N., 21 años, procede de familia con antecedentes neuropáticos y es él mismo de constitución neuropática. Ya de niño sentía la necesidad de realizar esta o aquella acción por miedo a que, de no hacerlo, le sucediera alguna desgracia. Era buen estudiante, nunca estuvo enfermo de consideración, sentía ya de niño predilección por los animales domésticos, sobre todo por los perros y los gatos, porque cuando los acariciaba experimentaba una sensación de excitación libidinosa. Durante años se dio con perfecta inocencia a este juego con los animales que le proporcionaba tan agradable excitación. Al llegar a la pubertad se dio cuenta de que aquello era inmoral y se obligó a sí mismo a dejarlo. Lo logró, pero a partir de entonces esas situaciones se le presentaban en sueños y no tardaron en ir acompañadas de poluciones. Esto empujó al muchacho, sexualmente excitable, al onanismo. Asegura haberse aliviado al principio manualmente y que al hacerlo se presentaba con regularidad el pensamiento de acariciar animales y hacerles cariños. Al cabo de un tiempo llegó al onanismo psíquico al representarse situaciones de este tipo y lograr así el orgasmo y la eyaculación. Esto le provocó una neurastenia.
Asegura no haber tenido nunca pensamientos de bestialismo, que el sexus bestiarum le resultaba perfectamente indiferente tanto en la fantasía como en la realidad y que nunca había pensado en ello.
Afirma no haber tenido tampoco nunca sentimientos homosexuales sino heterosexuales, pero que por falta de libido (¡ex masturbatione et neurasthenia!) y por miedo a contagios, a fecha de hoy, nunca ha consumado el coito. De entre las mujeres solo se siente atraído por las de apariencia esbelta y movimientos nobles.
El paciente presenta los típicos síntomas de neurastenia cerebroespinal. Es de constitución delicada y anémico. Tiene gran interés en averiguar si es potente y, en su caso, en llegar a serlo, lo que elevaría considerablemente su sentimiento de dignidad, que anda por los suelos.
Se le dan consejos relativos a los daños derivados del onanismo psíquico, la superación de la neurastenia y el fortalecimiento de los centros sexuales, así como a la satisfacción de la vita sexualis por medios normales tan pronto como se tengan perspectivas de éxito y resulte posible.
Epicrisis. No se trata de bestialismo sino de fetichismo. Probablemente, las caricias a animales domésticos (con un despertar anormalmente temprano de la vita sexualis) se vieron acompañadas de una primera excitación sexual, que pudo ser provocada por sensaciones táctiles, con lo que se establecería entre ambos hechos una asociación que se asentaría como resultado de la repetición. (Zeitschrift für Psychiatrie, vol. 50).
[Psychopathia sexualis, caso 129: zoofilia erótica, fetichismo]