Caso 9: anestesia sexual (falta de impulso sexual)

Caso 9. F. J., 19 años, estudiante, hijo de una madre nerviosa cuya hermana era epiléptica. Con 4 años, afección cerebral aguda durante 14 días. De niño insensible, frío para con sus padres; como escolar, raro, cerrado, se aislaba y se dedicaba a cavilar y a leer. Con talento. Desde los 15 años onanismo. Desde la pubertad, excentricidad, constantes alternativas entre el fervor religioso y el materialismo, estudios de teología y ciencias naturales. En la universidad los compañeros le tomaban por un chiflado. Solamente leía a Jean Paul, desperdiciaba el tiempo. Total ausencia de sentimientos sexuales hacia el otro sexo. Una vez se dignó a realizar el coito, pero no experimentó sensación sexual alguna, le pareció una estupidez y no trató de repetirlo. Sin base emocional alguna, le rondaba la idea del suicidio; escogió este como tema de una disertación filosófica en la que lo presentaba, junto con la masturbación, como un acto totalmente aconsejable. Tras repetidos intentos con diversos venenos, probó con 57 granos de opio, pero le salvaron y le trasladaron a un manicomio.
El paciente carece de todo sentido moral y social. Sus escritos revelan una increíble frivolidad y banalidad. Posee amplios conocimientos, pero su lógica es caprichosa y extravagante. No hay rastro de manifestaciones afectivas. Trata todos los temas con indiferencia e ironía sin igual, incluso los más elevados. Con sofisterías y falacias defiende el suicidio, que pretende llevar a cabo como lo haría una persona cualquiera con el más nimio asunto. Lamenta que le hayan quitado la navaja. Si no, se hubiera podido cortar las venas en la bañera como Séneca. Un amigo le había dado hacía poco un laxante en lugar del veneno que quería. En lugar de acabar en el otro mundo, acabó en el retrete. Dice que su “vieja, extravagante y absurda idea” solo se la puede extirpar el gran cirujano de la guadaña, etc.
El paciente posee un gran cráneo romboidal, la parte izquierda de la frente está más aplanada que la derecha. La parte trasera de la cabeza presenta una fuerte inclinación. Orejas en posición muy atrasada y muy abiertas, el conducto auditivo externo forma una estrecha rendija. Genitales muy fofos, testículos inusitadamente blandos y pequeños.
De vez en cuando el paciente se queja de que “le da muchas vueltas a la cabeza”. No puede evitar preocuparse de los problemas más nimios, pasa horas y horas cavilando sin poder evitarlo, lo que le resulta penoso y agotador. Acaba tan cansado que no es capaz de pensamiento sensato alguno.
Al cabo de un año, el paciente fue dado de alta sin mejoría, seguía dedicando su tiempo a leer, pasear, pensaba en fundar un nuevo cristianismo porque Cristo había sido un megalómano y había engañado al mundo con milagros (!). Tras un año de estancia en casa fue ingresado nuevamente por un súbito episodio de excitación psíquica. Presentaba una mezcla de delirio persecutorio primordial (demonio, Anticristo, dice que le persiguen, temor al envenenamiento, voces que le persiguen) y de grandeza (se cree Cristo, redención del mundo), todo esto concurre con acciones impulsivas en medio de una gran confusión. Tras cinco meses remitió esta enfermedad mental intercurrente y el paciente volvió a su extravagancia intelectual originaria y a sus defectos morales.

[Psychopathia sexualis, caso 9]