Z., rentista, de familia con tara, afirma haber sentido ya de niño una particular compasión por las personas con parálisis y cojera. Durante un tiempo resultaba para él un placer sin tintes sexuales andar por la cocina con dos escobas como muletas o andar cojeando por calles desiertas. Progresivamente se le fue sumando a esto la idea de conocer a una hermosa joven como “cojito” y recibir la compasión de esta. La compasión de los hombres le hubiera resultado repulsiva. Z., que se educó en privado en una distinguida casa, asegura no haber sabido nada del sexo ni de las relaciones sexuales hasta los 20 años. Su sentimiento, en el que al principio no veía nada sospechoso, consistía en fantasías en las que compadecía a una muchacha tullida o en las que era él quien estaba cojo y recibía la compasión de una joven hermosa y sana. A estas fantasías se fueron uniendo de forma cada vez más evidente sentimientos eróticos; y, con 20 años, Z. incurrió en un acto masturbatorio al que siguieron otros muchos. Se fue desarrollando una progresiva neurastenia sexual y la debilidad excitable alcanzó tales proporciones que le bastaba la visión de una muchacha cojeando por la calle para eyacular. Ni que decir tiene que los actos masturbatorios y las poluciones en sueños iban también acompañados de tales fantasías. Al mismo Z. le llamaba la atención que le resultara indiferente la personalidad de la persona que cojeaba y que su interés se limitara al pie que cojeante. Z. no ha llegado nunca a intentar el coito con una mujer portadora de su fetiche. No se encuentra en disposición espiritual de hacerlo y alberga, asimismo, dudas sobre su potencia. Sus sucias fantasías giran en torno a la masturbación junto al pie de una mujer coja. A veces se anima con la idea de lograr el amor de una mujer casta y coja y que esta, conmovida porque él ame lo que en ella es un defecto, le libere de su fetichismo elevando el amor de Z. “desde el alma del pie de ella hasta los pies de su alma”. En esto cifra su salvación. Se siente enormemente desdichado en su situación actual.
¿QUÉ ES ESTO?
La Psychopathia sexualis del forense y psiquiatra austriaco Krafft-Ebing es un tratado sexológico que marcó la percepción de la sexualidad en el mundo occidental desde su primera edición en 1886.
Los casos constituyen un panorama de las manifestaciones sexuales consideradas anormales en aquella época, desde las relaciones homosexuales hasta la necrofilia, pasando por el masoquismo y el fetichismo. Estos -que no su interpretación- mantienen su actualidad y relevancia porque son la expresión de pulsiones universales del ser humano y no el producto de un periodo histórico concreto.
Este blog se va actualizando con la traducción de estos casos desde el original alemán (14.ª ed., Stuttgart: Enke, 1912). Se hace así accesible a los lectores hispanohablantes una obra fundamental y poco conocida conocida hasta ahora en nuestro ámbito lingüístico y cultural.
La traducción se realiza en el marco del proyecto de investigación FEM2009-07194 (Ministerio de Ciencia y Tecnología, España).
Traducción de Alberto Bustos
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