Caso 81: masoquismo, coprolagnia

Señor Z., 24 años, funcionario procedente de Rusia, desciende de madre neuropática y padre psicopático. Z. es persona inteligente, sensible, de constitución normal, de aspecto agradable y buenas maneras; no ha sufrido enfermedades de gravedad. Afirma haber sido nervioso desde la infancia, al igual que su madre; tiene un ojo neuropático y sufre últimamente afecciones cerebral-asténicas. Lamenta con amargura una perversión de la vita sexualis que a menudo le desespera, le arrebata toda la estima de sí mismo y puede bastar para empujarle al suicidio.

La pesadilla que le oprime es un deseo antinatural por mictio mulieris in os suum, que se presenta con bastante regularidad cada 4 semanas. Preguntado por el origen de esta perversión, relata los siguientes hechos, que resultan interesantes por su importancia para la génesis. Cuando tenía 6 años, ocurrió por casualidad que, en una escuela mixta de chicos y chicas, tocó a una niña que estaba sentada a su lado cum manu sub podicem. Experimentó con ello una sensación de gran placidez y repitió esta acción alguna otra vez con idéntico éxito. El recuerdo de tales situaciones agradables desempeñó a partir de entonces un cierto papel en su fantasía.

Puerem decem annorum serva educatrix libidine mota ad corpus suum appresit et digitum ejus in vaginam introduxit. Quum postea fortuitu digito nasum tetigit, odore ejus valde delectatus fuit.

A partir del delito deshonesto cometido con él por la mujer, se desarrolló en él la fantasía, acompañada de cierto sentimiento libidinoso, estando atado, inter femora mulieris cumbere, coactus ut dormiat sub ejus podice et ut bibat ejus urnam.

A partir de los 13 años de edad, estas fantasías desaparecen por completo. Con 15 años primer coito, con 16 años el segundo, perfectamente normal y sin fantasías de este tipo.

Deficiente pecunia et magna libidine perturbatus masturbatione eam satiabat.

Con 17 años se presentaron nuevamente las fantasías perversas. Cada vez iban siendo más intensas y a partir de este momento el combate contra ellas era en vano.

Con 19 años sucumbió a tales impulsos. Quum mulier quaedam in os ei minxit, maxima voluptate effectus est. A continuación practicaba el coito con la mujer venal. Desde entonces empezó a presentarse regularmente cada 4 semanas el deseo de repetir esta situación.

Una vez satisfecho su perverso deseo, se avergonzaba de sí mismo y experimentaba una gran repugnancia. Solo excepcionalmente llegaba a la eyaculación con ello, pero experimentaba una potente erección y orgasmo y si no había llegado a la eyaculación se satisfacía seguidamente mediante el coito.

En los intervalos que mediaban entre estos impulsos, que se presentaban de forma impulsiva y desproporcionada, se sentía libre por completo de tales pensamientos perversos, pero también de masoquismo ideal. Tampoco se daban relaciones fetichistas. La libido, moderada, se presenta a intervalos y es satisfecha de manera normal, sin que aparezca el conjunto de fantasías perversas. Le sucedió en repetidas ocasiones que se le presentara el impulso de repetir el acto perverso y tuviera que hacer un desplazamiento de varias horas desde el campo a la capital para gozar de él.

El enfermo, persona sensible a la que su deseo morboso causaba repugnancia, intentó en repetidas ocasiones resistirse a este impulso, pero todo fue en vano porque le acometía un penoso desasosiego, miedo, temblores e insomnio que acababan por hacerse insoportables y tenía que librarse de esta tensión psíquica a cualquier precio mediante la satisfacción liberadora de su impulso. Esto se lograba inmediatamente llevándolo a la práctica, pero acto seguido se presentaban de nuevo los reproches y el desprecio de sí mismo hasta llegar a un preocupante taedium vitae. Como consecuencia de estas luchas espirituales, el desdichado padece últimamente una importante neurastenia y se queja de pérdidas de memoria, distracción, incapacidad espiritual, presión en la cabeza. Su última esperanza es que la ciencia médica logre liberarle de su espantoso deseo y rehabilitarle moralmente ante sí mismo.

Epicrisis: con 6 años, sentimiento libidinoso asociado a un acto indiferente en sí para un individuo de su edad.

Con 10 años, percepción de olores acompañada de placer y, en cualquier caso, perversa.

Desarrollo de fantasías masoquistas hasta entonces latentes con un especial impulso directivo derivado de impresiones perversas recibidas con 6 y 10 años. Intermisión mediante coito normal.

Nuevo despertar de la perversión sexual por abstinencia y masturbación, quizás también por influjo de la pubertad.

Esta sigue presente a partir de entonces como coprolagnia impulsiva que se manifiesta periódicamente, acompañada de placer (cuando el centro eyaculatorio es suficientemente excitable) y que resulta equivalente al coito.

Vita sexualis normal a intervalos.

Perdí al paciente de vista. A finales de 1893 reapareció un día muy alterado y se lamentó de que una vida así era insoportable. Dice soportar los tormentos de una lenta effeminatio, haber perdido todo control sobre sí mismo, ser esclavo de un deseo repugnante que le acomete frecuentemente, le obliga a satisfacerlo y después le deja arrepentimiento, vergüenza y desdicha. Asegura que lleva siempre un revólver consigo (y así es), pero que es demasiado cobarde para pegarse un tiro y que les ha pedido en vano a prostitutas que le hagan ese favor. Me dice que soy su última esperanza. Tengo que liberarle de su repulsivo impulso mediante la hipnosis o, si esto no tiene éxito, dormirle con gas de la risa y no dejar ya que se despierte nunca más. Un intento de hipnosis realizado con este desdichado tiene éxito. Al cabo de 3 semanas viene a verme de nuevo porque ha recaído. Durante 20 días se ha sentido completamente libre, como si hubiera entrado en él “un segundo yo, mejor”, que combatiera con éxito al primero. Como consecuencia de la abstinencia sexual y de un sueño masoquista recayó anteayer y desde entonces, es decir, en dos periodos de 24 horas, ha hecho que le depositen 25 veces mictio aut defaectio in os, con extremado placer, pero sintiendo acto seguido repugnancia. El acto de coprolagnia le satisface, cuando llega a la eyaculación, exactamente igual que el coito. Solamente 4 veces, defic. ejaculatione, se ha visto obligado a practicar el coito al final.

Una nueva sesión de hipnotismo le proporciona al paciente siete meses de calma.

Tras un nuevo paroxismo volvió lleno de pesar.

Tras una tercera sesión no he vuelto a verle y me temo que finalmente ha reunido el valor para poner fin a su triste existencia. No es posible saber si la continuación del tratamiento sugestivo hubiera podido salvarle.

[Psychopathia sexualis, caso 81]