Caso 45. C. L., 42 años, ingeniero, casado, padre de dos hijos. Procede de familia neuropática, con padre irascible, potator, madre histérica, padecía ataques de eclampsia.
El paciente recuerda haber disfrutado mucho de muchacho viendo sacrificar animales, sobre todo cerdos. Experimentaba verdaderos sentimientos libidinosos y llegaba a la eyaculación. Después empezó a visitar los mataderos para deleitarse en la contemplación de la sangre manando y de las convulsiones de la muerte de los animales. Siempre que tenía ocasión mataba él mismo algún animal, lo que siempre le proporcionaba un sentimiento vicario del placer sexual.
Hasta que no llegó al pleno desarrollo no fue consciente de su anormalidad. No es que el paciente sintiera aversión por las mujeres, pero el contacto íntimo con ellas le parecía un horror. Por consejo de un médico se casó con 25 años con una mujer que le resultaba simpática, en la esperanza de superar su estado anormal. Aunque profesaba un gran afecto hacia su mujer, solamente lograba consumar el coito con ella tras un largo esfuerzo y tensionamiento de su fantasía. A pesar de ello engendró dos hijos. En el año 1866 participó en la Guerra de las Siete Semanas. Las cartas a su mujer desde allí están escritas en un tono exaltado y entusiasta. Desde la batalla de Königgrätz [hoy Hradec Králové, nota del traductor] permanece desaparecido.
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