Caso 38. D., agente, 29 años, de familia con fuertes taras hereditarias, se masturbaba desde los 14 años, practicaba el coito desde los 20, pero sin especial libido y sin satisfacción, por lo que pronto se distanció de esta práctica y volvió a masturbarse. Desde el principio, estos actos estuvieron acompañados de fantasías en las que se representaba a una joven que era maltratada y obligada a soportar actos denigrantes y deshonrosos.
También la lectura de actos violentos contra las mujeres excitaba a D. sensualmente. Sin embargo, no le gustaba ver sangre, ni la suya ni la de los demás.
Nunca se había visto empujado a llevar a la práctica sus ideas sádicas, pues todo lo antinatural le repugnaba en las relaciones sexuales. Tampoco le gustaba ver feminas nudas.
No sabía decir cómo había dado en semejantes ideas sádicas. Me proporciona estos datos con ocasión de una consulta por neurastenia.
Comentario