Caso 244: bestialismo

X., campesino, 40 años, católico griego. El padre y la madre eran grandes bebedores. A partir de los cinco años, el paciente empezó a sufrir ataques epilépticos, es decir, cae inconsciente al suelo, se queda dos o tres minutos sin moverse, a continuación se reanima y sale corriendo sin dirección con los ojos abiertos de par en par. Con 17 años, despertar del impulso sexual. El paciente no tenía inclinación sexual ni por mujeres ni por hombres, pero sí al parecer por los animales (pájaros, caballos, etc.). Practicaba el coito con gallinas y patos, y más tarde con yeguas y vacas. Nunca onanismo.

El paciente es pintor de cuadros de santos, muy limitado psíquicamente. Desde hace años, paranoia religiosa con estados de éxtasis. Tiene un amor “inexplicable” por la madre de Dios, por la que querría dar su vida. Una vez ingresado en la clínica, el paciente se revela libre de dolencias y de signos de degeneración anatómica.

Siempre ha tenido aversión por las mujeres. En su único intento de practicar el coito con una mujer fue impotente; en cambio, con los animales siempre es muy potente. Es muy vergonzoso con las mujeres. El coito con estas le parece casi un pecado (Kowalewsky, Jahrbuch für Psychiatrie, VII, cuaderno 3).