Caso 159: hermafroditismo psíquico en una mujer

Hermafroditismo psíquico. Señora X., 26 años, padece de neurastenia. Presenta taras hereditarias, sufre episodios obsesivos. Lleva siete años casada, tiene dos hijos sanos: un niño y una niña de 6 y 4 años respectivamente. Se logra la confianza de la paciente. Esta reconoce haber sentido desde siempre una mayor atracción por las personas de su propio sexo. Respeta y quiere a su marido, pero las relaciones conyugales con él la repugnan. Ha logrado desde el nacimiento de la hija pequeña que deje de cohabitar maritalmente con ella. Ya en el internado para señoritas se interesaba por otras damas jóvenes de un modo al que solo puede referirse como amor. No obstante, también se ha sentido ocasionalmente atraída por algún caballero concreto y últimamente ha resultado especialmente peligroso para su virtud cierto compañero de balneario. A menudo tiene miedo de poder llegar a olvidarse de sí misma con él y evita por ello quedarse a solas con dicho caballero. Pero solo se trata de episodios pasajeros en comparación con su apasionada inclinación por las personas de su mismo sexo. Los besos y abrazos de estas, el trato íntimo con ellas constituyen su verdadero anhelo. La no satisfacción de estos impulsos la atormenta y tiene gran parte en su acentuado nerviosismo. La paciente no se siente en un papel sexual determinado respecto de las personas de su propio sexo, tampoco sabría hacer con ellas otra cosa que besarlas, abrazarlas, acariciarlas. La paciente se tiene a sí misma por una naturaleza sensual. Es probable que se masturbe. Su perversión sexual le parece “innatural, enfermiza”. Nada en la apariencia y comportamiento de esta dama delata semejante anomalía.