Un caso curioso de sentimiento sexual contrario lo representa un funcionario de mediana edad que desde hace varios años es un dichoso padre de familia y está casado con una buena mujer.
Debido a la indiscreción de una prostituta, un buen día se produjo el siguiente escándalo. X. se presentaba cada ocho días más o menos en el lupanar, se disfrazaba allí de mujer sin que faltara el detalle de una peluca femenina. Una vez arreglado, se echaba en la cama y se hacía masturbar por la prostituta, aunque lo prefería con mucho si podía convencer a tal efecto a una persona masculina (el criado del lupanar). El padre de este hombre presentaba taras hereditarias, había enloquecido varias veces y padecía hiperestesia y parestesia.
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