Taylor tuvo que explorar a una tal Elise Edwards, de 24 años. Resultó que esta era de sexo masculino. Desde los 14 años llevaba ropa masculina, había trabajado también como actriz, llevaba el pelo largo y con la raya en el medio, a la manera femenina. La forma de la cara tenía algo de femenino, por lo demás el cuerpo era completamente masculino. Se había depilado la barba cuidadosamente. Los genitales masculinos, fuertes y bien desarrollados, los llevaba pegados al vientre con un ingenioso vendaje.
La exploración del ano daba indicios de sexo anal pasivo (Taylor, Med. Jurisprudence, 1873, II, pp. 286, 473).
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