Caso 250: incesto

Z., 51 años, director de instituto, desde la pubertad de su hija, que ahora tiene 19 años, está tan enamorado de ella que hubo que mandarla al extranjero con unos parientes. Ella es una muchacha estrictamente decente y está muy afectada por el comportamiento de su padre. Él es un hombre raro y nervioso, un tanto bebedor, al parecer con taras. Niega estar enamorado de la hija, pero la joven se queja de que su padre se comporta con ella como un enamorado. Z. siente unos celos terribles de todo hombre que simplemente se acerca a su hija. Amenaza con suicidarse si ella algún día se casa y ha llegado a proponerle a la hija que muera con él. Siempre quería estar a solas con su hija, la colmaba de regalos y atenciones. Z. no presenta síntomas de hipersexualidad. No tenía amantes y se le consideraba un hombre decente.

En el caso Feldtmann (Marc-Ideler I, p. 18), en el que un padre cometía constantes atentados obscenos contra su hija adulta, a la que acabó matando, el padre desnaturalizado sufría demencia y, probablemente, también trastornos psíquicos periódicos. En otro caso de incesto entre padre e hija (ibíd. p. 247), como mínimo ella era demente. Lombroso (Archiv. di Psichiatria VIII, p. 519) relata el caso de un campesino de 42 años que cometía incesto con sus hijas de 22, 19 y 11 años. A la hija de 11 años llegó a obligarla a prostituirse y la visitaba en el burdel. La exploración médica forense reveló taras, demencia intelectual y moral, potatorium.

Están por estudiar desde un punto de vista psíquico casos como el relatado por Schürmayer (Deutsche Zeitschrift für Staatsarzneikunde XXII, cuaderno 1), en el que una mujer se puso encima a su hijo de cinco años y medio y cometió con él abusos deshonestos; también el mencionado por Lafarque (Journal méd. de Bordeaux, 1874), en el que una muchacha de 17 años se puso encima a su hermano de 13, practicó genitalium conjunctionem y masturbó al hermano.

Los siguientes casos tienen que ver con individuos que presentan taras.

Legrand (Ann. méd.-psych., 1876, mayo) menciona a una joven de 15 años que indujo a su hermano a cometer todos los excesos sexuales posibles con su cuerpo y, cuando el hermano murió tras dos años de relaciones incestuosas, intentó asesinar a un pariente. En este mismo trabajo se encuentra el caso de una mujer casada de 36 años que enseñaba sus pechos descubiertos por la ventana y cometía abusos deshonestos con su hermano de 18; también el de una madre de 39 años que cometió incesto con su hijo, del que estaba mortalmente enamorada y, cuando se quedó embarazada de él, se provocó el aborto.

El caso 2 de los informes psiquiátricos forenses de la clínica psiquiátrica de Zúrich, editados por Kölle, se refiere al incesto cometido por un padre afectado de alcoholismo crónico con su hija demente.

Thoinot (op. cit.) relata el caso de una ninfómana crónica de 44 años que cometió un intento de suicidio a causa de su amor desdichado por su propio hijo de 23 años y que tuvo que ser ingresada en el manicomio. No le dejaba en paz, le besaba, una noche llevó a cabo un auténtico intento de violación. El se veía obligado a defenderse de su madre, lo que no le impedía a esta acometer nuevos intentos. A veces lograba contenerse, pero siempre llegaban nuevas crisis y se producían nuevos atentados contra el hijo. Cuando ella vio que no tenía éxito fue cuando cometió el intento de suicidio.

Más espantoso aún es un caso referido por Tardieu. Una madre que era ninfómana crónica y, al parecer, homosexual masturbaba a su hija de 12 años durante horas (a menudo, en medio de la noche) in vagina et ano. Se excitaba terriblemente mientras lo hacía.